ENTREVISTAS

Cuatro mujeres para ser escuchadas

El Diario reunió a Lucía Belozercovsky (decoradora), Luisa Domenech (farmacéutica), Josefina Pontarolo (voluntaria) y Alejandra Villani (bombero). El rol femenino en el foco.

Cuatro mujeres para ser escuchadas
El miércoles último hubo marchas multitudinarias en distintos puntos de la Argentina. Pilar no escapa a las problemáticas diversas a las que suelen enfrentarse las mujeres, sin importar la edad, el estrato socio-económico o el lugar del cual provengan.
Como género, la mujer ha avanzado mucho, aunque todavía quedan enormes batallas por ganar. Pero también es una realidad para muchas, que para poder avanzar han tenido que ceder en otros ámbitos.
Cuando se busca igualdad no importa de qué aspecto se hable, lo que se intenta lograr es tener voz. Eso quieren todos, sin importar el colectivo social que representen: ser escuchados. Es por esta razón que, cuatro mujeres de distintas edades, de contextos diversos y con realidades muy disímiles fueron convocadas por El Diario para mostrar, desde su perspectiva, qué significa, para ellas, ser mujer. 

Lucía y su lugar de bienestar 
La casa de Lucía Belozercovsky es, claramente, el hogar de una diseñadora de interiores, todo en su lugar y muy prolijo. Tocamos el timbre y nos abre Romina, su enfermera. Lucía está ahí, esperándonos con una sonrisa que ilumina el ambiente. Y está todo preparado para tener una charla amena, enriquecedora y casual: una jarra de limonada, galletitas y ella impecablemente vestida. 
Estudió Diseño de Interiores en la Universidad de Belgrano, trabajó mucho, se desarrolló en su profesión, vivió sola y estuvo en pareja. Según ella, ya tenía toda la vida armada de acuerdo a lo planeado. O, mejor dicho, de acuerdo a lo que los paradigmas sociales todavía hoy nos indican que "es lo que hay que hacer”.
Pero, a los 31 años, sufrió un accidente que le dio vuelta el mundo. Y le mostró, de un modo tan ejemplificador como duro, que no sirven los planes, que la vida hay que vivirla minuto a minuto. 
"Me accidenté ya siendo una mujer. Eso creo que por un lado me jugó a favor porque ya tenía las herramientas necesarias para poder sobrellevar lo que me pasó. Hoy elijo enfocarme en todo lo que puedo hacer porque, además, a todos nos pasa que hay cosas que podemos y otras que no, qué sentido tiene poner la lupa en que hay determinadas cosas que no voy a poder realizar”, apunta. 
Más allá de las circunstancias que transitemos, todos necesitamos saber que contamos con alguien, que tenemos un hombro sobre el cual apoyarnos. En su caso, no podría seguir adelante sin su familia. Vive con su mamá, Ana, pero tiene la compañía casi cotidiana de su papá y sus dos hermanos. ¡Y cómo no hablar de su sobrina de tres años, Mora! Si cuando habla de ella sus ojos brillan.
"Los nenes son tremendos, yo juego un montón con mi sobrina. El otro día me dijo que quería que Romi, mi enfermera, me hiciera hacer muchos ejercicios así yo volvía a caminar, y me mató de amor, tan pura y tan sincera”, nos cuenta. Y mientras nos cuenta, nos enseña. 
La charla se extiende, como sucede con toda conversación que nutre, el tiempo pasa y uno no se da cuenta. Pero elegimos quedarnos con estas cosas: Lucía es una mujer que no pierde nunca la alegría, Lucía es una mujer apasionada que ama su trabajo, Lucía tiene una historia que contar, una historia que vale la pena escuchar, como la de cada ser humano del mundo.

Encuentro con la espiritualidad
Más avanzada en la vida, nos encontramos con Luisa Domenech. La farmacia homónima, que era de su papá y ahora atiende ella, tiene 70 años. Luisa, de 80, fue de las primeras mujeres de Pilar en tener acceso a educación superior.
Empezó a estudiar farmacia a los 14 en la Escuela de Farmacia, perteneciente a la Universidad de Buenos Aires. En una época en la cual las diferencias entre hombres y mujeres eran marcadas, ella tuvo la posibilidad de recibirse en un curso en el cual eran todos hombres. 
A pesar de haber crecido en una sociedad tan despareja en cuanto a los derechos de unos y otros, Luisa nunca se sintió menos ni percibió que la trataran mal o diferente por ser mujer. Es más, a su entender, aunque la mujer ganó mucho, así también perdió. "Antes nos respetaban mucho más”, narra.
Su vida estuvo muy ligada a la religión. Perteneciente a la congregación La Legión de María, le surgió la posibilidad de empezar a colaborar con la comunidad. Así, dio vida a una guardería hace 40 años y 10 años después, al percibir las penurias por las cuales debían pasar las mujeres solteras, abrió un hogar para ellas y sus hijos.
Por cuestiones políticas, el gobierno provincial anterior le quitó las becas a partir de las cuales se sostenían estos proyectos y debió cerrar ambas entidades. De cualquier manera, su labor solidaria continuó. Hoy, y hace ya varios años, coordina una casa en Tucumán y French donde cada día de la semana reciben a distintos organismos: desde las Madres del Dolor, hasta el grupo Red Sanar.
¿Cómo se define esta mujer de 80 años? Como una amante de la vida. Y, su aspecto jovial y alegre, sin dudas así lo expresan.  

Medicina y trabajo social
Josefina Pontarolo, de 20 años, oriunda de Neuquén pero radicada en Pilar, habla con la frescura y simpleza que le brinda su corta edad. Estudiante de medicina y la menor de cinco hermanos, creció con sus padres, Alejandro y María Susana, inculcándole la importancia de ayudar al prójimo. 
Así, desde muy chiquita se vinculó con distintas organizaciones y, desde hace algunos años, viaja a Mendoza de la mano de la fundación CONIN, que trabaja cuestiones relativas a la desnutrición infantil. "Con estos viajes crecí muchísimo, me marcaron profundamente y puedo asegurar que me brindaron mucho más de lo que yo pude dar”, cuenta Jose. 
Se define como una chica simple, sin vueltas y, aunque sabe que como colectivo social las mujeres han adquirido mucho, es una de las tantas que no se sintió identificada con muchas de las premisas que se plantearon el 8M, entre ellas, la legalización del aborto.
Aun así resalta que "por suerte las mujeres pudimos ir adquiriendo cada vez más un rol protagónico pero la verdad es que nunca me sentí en desigualdad o en inferioridad de condiciones con respecto a los hombres” y agrega que "la realidad es que hombres y mujeres somos diferentes, pero esas diferencias hacen que nos complementemos muy bien. Quizás, si me hubieran preguntado antes, mi respuesta hubiese sido diferente pero hoy lo veo así”.

Una mujer fogosa
Alejandra Villani sabe lo que es ser distinta entre muchos. Esta mujer de 49 años tiene una particularidad, es la única bombero mujer del Cuartel Central de Pilar y pertenece a esta institución hace nada menos que 30 años. Además, más allá de que realiza una tarea que por ahí muchos ven como poco femenina, estudió para ser esteticista y hasta pudo poner su propio gabinete. 
Para ella, la feminidad es un rasgo que la mujer nunca puede perder, así como tampoco la sensibilidad. Estas características no las deja de lado en su labor como bombera pero, más allá de esto, no siente ni percibe que sus compañeros la traten de otra manera por ser del género opuesto, "eso sí, me protegen mucho”, dice con orgullo.
Además de las dos tareas que eligió para su vida profesional, Ale es mamá y abuela y esos son los roles que más disfruta en su tiempo libre. Eso sí, sostiene que va a seguir trabajando incluso cuando se jubile. 
¿Le falta cubrir un casillero más aparte de ser bombera, esteticista, madre, abuela y ama de casa? ¡Sí! Es actriz. En octubre del año pasado se presentó a un casting del Ministerio de Salud de la Nación y quedó seleccionada entre otras 80 mujeres. Todavía hoy se la puede ver en una publicidad de concientización sobre la importancia de realizarse chequeos médicos. 
Solidaria, característica que para ella es innata, tuvo algunos inconvenientes que la mantuvieron alejada del cuartel pero espera, ansiosa, poder en poco tiempo volver a hacer lo que más le gusta: ayudar a los demás. 
 
 
 
 
 

"Me considero una amante de la vida. Y espero poder transmitir eso. El trabajo por y para el otro nutre y alimenta el alma”. 

LUISA DOMENECH 

 
 

"Ayudar a los demás es algo que se tiene o no se tiene. Es innato y me gusta ver que, más allá de todo, hay mucha gente que todavía busca el bienestar de su comunidad”.

ALEJANDRA VILLANI
 
 
 
 
 

"Me gustaría que la sociedad volviera a encontrarle un sentido a la vida. Estamos muy enfocados en lo fácil, en lo que se consigue rápido y genera placer instantáneo. Creo que se perdieron valores importantes como el del esfuerzo, el de ayudar a los demás y esmerarse por lo que uno quiere”. 


JOSEFINA PONTAROLO

 
 
 
 
 

"El trabajo dignifica. En una situación complicada como la que estamos atravesando, ese es mi deseo para la gente que tengo cerca: que tengan trabajo. A mí, la posibilidad de seguir haciendo lo que amo, me salvó la vida”. 

LUCÍA BELOZERCOVSKY

 


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Comentarios Libres
  1. grafico
    Alicia Beatriz Perez | 12/03/2017 | 23:11
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    grafico
  2. Luisa Domenech, mi profesora de matemáticas de primer año en el Almafuerte. La queríamos todos, supo ganarse nuestra amistad y confianza. Que se prepare para la invitación, este año cumplimos 50 años de egresadas como Maestras Normales Nacionales.