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Chino Volpato: “Hay mucha gente que necesita reír, salir a divertirse”

Defiende a ultranza el humor de Midachi y su modelo de autogestión. Radicado en Pilar desde más de una década, disfruta de un nuevo reencuentro con sus compañeros de siempre.

Chino Volpato: “Hay mucha gente que necesita reír, salir a divertirse”

Por Alejandro Lafourcade

a.lafourcade@pilaradiario.com

 

"Tenemos más separaciones que Susana Giménez”, expresa entre risas el Chino Volpato, pero enseguida muestra su alegría por un nuevo regreso a las tablas: junto a Miguel Del Sel y Dady Brieva volvió a darle vida a Midachi, esa locomotora de humor popular que ha vuelto a funcionar a pleno.

En diálogo con El Diario, el actor, músico, productor y escritor repasó su carrera y expresó sus sensaciones de una etapa que mezcla iniciativa y experiencia por partes iguales.

 

"Estamos realmente felices con este reencuentro porque funcionó todo lo que habíamos pensado –se entusiasma-, el show tiene su envergadura estética y responde a las ecuaciones de multimedios que hoy maneja la gente. Nos encuentra a los tres crecidos, como viendo la vida desde otro ángulo. Disfrutando de estar sobre el escenario, es cansador como cualquier trabajo pero tenemos la ventaja de que nos aplauden. Vivir de lo que te gusta forma un combo perfecto”.

 

-¿Cómo fue la respuesta de la gente en este retorno?

-Tenemos un público muy popular, de clase media laburante. Muchos vienen por primera vez al teatro y se genera un ambiente muy especial, de estudiantina. En su monólogo, Dady los prepara para "reírse sin pensar”. Parece simplista pero el humorismo muchas veces pasa por ese lado. Quizás a no todo el mundo le guste esto de milanesa y papas fritas, o de puntín al arco, pero Midachi ha encontrado un estilo que hace que la gente esté desprovista de cualquier búsqueda profunda. No digo que no lo podamos hacer, pero hemos elegido otro estilo. Y durante casi dos horas no paran de reírse.

 

-¿Con Miguel se conocen siendo profesores?

-Entré al profesorado de Educación Física y nos conocimos con Miguel Del Sel en los exámenes de ingreso. Vi a un vago que estaba haciendo reír a otros, improvisaba, y yo venía con la guitarra desde Sunchales. En esos días nos conocimos mucho, empezamos la carrera en la misma aula. Pergeñamos la parte recreativa de la Educación Física, que todo profe debe tener por si llueve… Así formamos un dúo con el objetivo de pasarla bien en las peñas, con vino y empanadas gratis… Un día alguien se animó a pagarnos y vimos que podíamos cobrar por esto.

 

-¿Cómo entra Dady en la historia?

-Nos vio actuar en una peña y nos propuso armar algo en conjunto. Juntamos las miserias de cada uno e hicimos una asociación casi ilícita y vergonzosa. Pedimos prestados tacos altos y pelucas y así hicimos nuestra primera actuación, en un café concert frente a una terminal de micros: era el 16 de julio de 1983.

 

Independientes

"Todo fue autogestión, nunca tuvimos un productor. Cuando aparecieron dijimos ‘ahora no’. Los medios no existían como hoy, tenías que ir a un lugar para que te vean 20 personas y esperar que la próxima fueran 60”, recuerda el Chino.

"Hay muchos artistas más talentosos que no pueden autogestionarse –señala-, nosotros lo hemos logrado. Hay grandes actores que no se animaron en su momento. Hay mucha gente que prefiere ser cola de león, pero para ser cabeza de ratón hay que tener los huevos necesarios, definir un rumbo, tener empleados, hablar continuamente del negocio y pensar en lo comercial”.

 

-¿Cuándo llega la gran popularidad?

-Fue todo progresivo. Uno de los puntos importantes fue almorzar con Mirtha Legrand, compartiendo mesa con Jorge Guinzburg, Tu-Sam y Ricky Maravilla. Al día siguiente, el Teatro Astral tenía más de una cuadra de cola, y después de eso nunca más paró.

 

-¿Los roles de Midachi cómo fueron definiéndose?

-Se dio naturalmente, fuimos tratando de aportar al grupo desde lo que uno conocía. Yo desde lo musical, Dady desde los monólogos y abrir el juego, y Miguel con imitaciones y animación. Con la llegada de la era digital, empecé a tomar más protagonismo. Desde el ‘94 que nos separamos al 2000 empecé a dirigir, a escribir, a tener una idea más global de lo que era un show. Cada uno fue creciendo en lo suyo. Ahora hay sincronismo de escenario, luces, pantallas… tratamos de aggiornarnos como los grandes shows. Influye, siempre que no compita con el artista.

 

-¿Alguna separación pareció definitiva?

-Yo creí que esta vez no volvíamos. Miguel estaba realmente muy bien, Dady estaba bárbaro, yo produciendo espectáculos y trabajando para terceros… Desde 2010 no estábamos juntos y cada uno estaba realmente muy ocupado con sus cosas.

 

Bienestar

-¿Cuándo decidiste mudarte a Pilar?

-Ya íbamos a venir con Dady en el ’96: alguien nos propuso Pilar, donde habíamos actuado en el ’92 (en el cine Gran Pilar) y nos quedamos a dormir en Villa Rosa, en unas cabañas. Lo recordaba con la Panamericana vieja, calles de tierra… Lo vimos muy despojado y desistimos de la idea. Pero en 2005 vine a hacer una comedia a Buenos Aires y tomamos la decisión de mudarnos, los chicos al principio no querían, pero se adaptaron. Era un Pilar totalmente distinto al del ’96, era increíble lo que había cambiado.

 

-¿Fantaseás con volver a Santa Fe?

-Nunca se sabe qué va a pasar. En el 2000 estuve a punto de radicarme en Miami y me quedé…

 

-¿El humorista está presionado para ser gracioso todo el día?

-Existe esta exigencia explícita de siempre estar bien, tener una buena salida… Son cosas que trae la popularidad, pero eso es lo que uno buscó, ser conocido. Otra gente, no sé por qué causa, tiene una actitud un poco más agresiva, y pone un dedo en la llaga para ver si reaccionás mal. Pero la mayoría de la gente es muy amable, nos dice cosas muy lindas. El sábado en el teatro se me acercó una chica llorando y me dijo "se está muriendo mi papá y necesitaba reírme con vos”. Hay mucha gente que necesita reír, salir a divertirse.

 

-¿Alguien te sigue diciendo Darío?

-Solamente mi suegra.

 

 


La rivalidad con Les Luhiers, un mito

 

Desde que Midachi alcanzó la masividad, inmediatamente el país (tan afecto a las grietas) creó el clásico versus Les Luthiers. Una especie de confrontación entre humor popular versus humor de elite, con fundamentos no siempre tan sólidos.

El tema surgió cuando el Chino Volpato afirmó que "cada reencuentro es distinto: este es bastante emocional, porque tenemos 60 años, estamos en etapa de descanso… Lo hemos hablado con los vagos de Les Luthiers, que están enfrente. Ellos ya están por los 70 o más”.

¿Cómo vivieron esa rivalidad con Les Luthiers, planteada por los medios? Según el santafecino, "el hecho de ponerte smoking te da una posición más formal, pero llegado el momento de hacer reír, tenés que pisar la cáscara de banana… Podés hablar de Mastropiero, pero a la hora de reír se acude a lo popular”. Y agrega: "Su desarrollo es mucho más compuesto, son grandes músicos, han hecho cosas que nosotros no hemos hecho como sostenimiento de un grupo. No les tocó la época fuerte de la televisión, salvo algunas incursiones de Daniel Rabinovich o Marcos Mundstock: nosotros siempre hemos sido más mediáticos, usando a la TV para vender entradas en el teatro. Hay que estar orgullosos de ellos como argentinos”.

De hecho, reveló que en 1997 Dady Brieva fue invitado por Les Luthiers para reemplazar a Rabinovich en una gira, pero por cuestiones de agenda no pudo y en su lugar fue Horacio Fontova. "Hay público al que le gusta los dos grupos, podemos coexistir”, asegura Volpato.

Además, saca pecho al recordar que "Les Luthiers tiene 50 años y Midachi 34, ambos ya tenemos una base de público y una historia que pudimos sostener”.

 

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Comentarios Libres
  1. grafico
    El Brayan | 10/07/2017 | 11:42
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    #1
    grafico
  2. 3 viejos p que ya no hacen reir a nadie