“El miedo es lo que te mantiene vivo”

Tomás Ceppi es guía de montaña. Cada vez más pilarenses lo eligen para viajar a los más variados rincones del mundo. Asegura que su profesión fue clave para vencer al cáncer.

“El miedo es lo que te mantiene vivo”

Mateando en Pakistán.

Por Alejandro Lafourcade

a.lafourcade@pilaradiario.com

 

Tomás Ceppi abrió el sobre con los resultados de los estudios y lo allí escrito era inapelable: carcinoma papilar con metástasis. Tras confirmar que padecía cáncer de tiroides, fue a reunirse con unos clientes para planificar su próxima expedición.

Radicado en Pilar desde 2010 (precisamente tras sus meses de internación en el Hospital Austral y condominios aledaños), Ceppi es guía de montaña y asegura que su profesión le dio el temple necesario para afrontar situaciones límite. En el distrito, un grupo cada vez más nutrido de pilarenses lo elige para que los conduzca a los más diversos rincones del mundo.

 

-¿Cómo fueron tus comienzos en el montañismo?

-Siempre tuve conexión por estar cerca. Nací en Choele Choel (Río Negro) y después vivimos en Cipoletti. Mis viejos siempre fomentaron el deporte, a los 5 años ya hice mi primera cumbre, el cerro López. Siempre estuve ligado al esquí y al trekking, conectado con la montaña, sobre todo con la zona de Bariloche. Otro hobby que tuve fue jugar al rugby, jugué varios años en Alumni cuando vine a la zona.

 

Tomás había empezado a estudiar Turismo, pero en 2004 comenzó la carrera de guía de montaña, en Mendoza y a distancia. "Trabajaba en una agencia de viajes, pero en el segundo año de carrera (son tres en total) me aboqué directamente a la montaña”.

Una vez recibido, de ser asistente fue liderando expediciones hasta crear su propia empresa (Tomás Ceppi Expeditions), "primero con salidas cortas y ya en los últimos 5 o 6 años empecé a ir a cualquier lado: Alaska, Antártida, Pakistán, Nepal, Europa, África… Voy buscando las temporadas en diversas partes del mundo”.

 

Templanza

-¿Cómo fue aquel momento en que supiste que tenías cáncer?

-Me hice un chequeo general de rutina en la Fundación Favaloro, antes de irme a trabajar a la Antártida, y cuando me hicieron la ecografía de tiroides se descubrió. No tenía ni el más mínimo síntoma de la presencia del tumor, incluso ya había hecho metástasis. Menos mal que fui a hacerme ese chequeo… Estuve parado unos 6 u 8 meses, pero cuando me sacaron los puntos de la cirugía ya me puse a hacer cosas, no aguantaba más. Seguí como siempre.

 

-¿El hecho de convivir con el peligro influyó en tu manejo de la enfermedad?

-Seguro, esto te va moldeando el carácter. No estaba frío pero sí más calmado. Cuando me hice los estudios la biopsia arrojó que tenía carcinoma papilar con metástasis. Lo leí y me fui a hablar con clientes porque a la semana salía para Mendoza… Se me puso en la cabeza que no podía controlar lo que tenía, pero decidí que mi familia me tenía que ver lo más entero posible. Sabía que me iba a poner bien. Fue así, yo fui el soporte de mi familia. A las dos semanas de operarme hacía 60km en bici, a veces no podía volver…

 

"El montañismo te da un carácter más tranquilo –asegura-. A veces la palabra cáncer se maneja de peor o mejor manera, a mí me salió actuar así. Son experiencias, todas las posturas son respetables, según como uno lo pueda afrontar”. En el Hospital Austral realizó todo el tratamiento, y en esos meses decidió con su esposa mudarse de CABA a Pilar.

 

Recibimiento

-¿Con qué te encontraste al llegar a Pilar? ¿El entusiasmo fue inmediato?

-En Pilar conocía a mucha gente desde antes de mudarme, y con el tiempo fui entrando en el Go Team, arranqué entrenando con Oscar García y el resto de los chicos. Nos hicimos muy amigos y decidimos dentro del Go complementar una actividad de montañismo. Hace tres años que venimos laburando y ya fuimos al Lanín, un par de veces a Mendoza, a Catamarca…

 

-¿De qué edades suelen ser los integrantes de los grupos?

-Se arman grupos con gente de Pilar, unas veinte personas, se prendieron mucho. Van desde chicos de 20 años hasta adultos de 60, es muy variado. Incluso algunos padres suman a sus hijos, para los que hay actividades diferentes, con cerros más sencillos. La actividad se amolda a cualquier edad. Fuera del Go Team también tengo otros clientes que son de la zona.

A nivel sociedad, el montañismo es una actividad todavía un poco desconocida, que el otro sienta cómo es la profesión.

 

-¿Los clientes suelen ser "reincidentes”?

-Totalmente. La persona que va por primera vez se termina enganchando, sucede muchísimo. Es un mundo más desconocido para el común de la gente, no es lo mismo verlo en fotos, es una experiencia 100% nueva.

 

-¿A qué se debe ese magnetismo?

-Más allá del desafío, creo que pasa por otro lado. Al cliente de lo último que le hablo es de la cumbre. La cumbre es un puntito geográfico al que se puede llegar o no, hay un montón de factores que uno no maneja para llegar. El que lo hace sólo para llegar a la cumbre, está equivocado. Es importante el proceso, el disfrutar del lugar, de la actividad nueva, más si estás con gente con la que se puede sociabilizar.

Por esto, Ceppi asegura que "en la montaña, sea cual sea, hay una energía especial. En el Everest o en cualquier cerro de nuestra cordillera. Sos vos con la naturaleza y tus pares. Hay una armonía que tiene que existir”.

 

-Al parecer, ya no vas a cambiar de profesión…

-Para nada (risas), ya es mi filosofía y tipo de vida. Me levanto y me voy a dormir pensando en la montaña. Mis vacaciones son en la montaña … Quizás empiece a hacer programas más tranquilos o deje de viajar tanto. Ahora estoy en plenitud laboral y física. Imagino que siempre voy a estar ligado a esto.

 


"El miedo es lo que te mantiene vivo”

-¿Recordás alguna situación límite que hayas vivido?

-En 2012 estuve cerca de dejar de contarla… Fue en el monte Lhotse, Nepal, la cuarta cumbre más alta del mundo (8.516 metros), cercana al Everest. Fui con un amigo, sin oxígeno. El día de cumbre estaba el terreno muy seco y eso provocaba muchos desprendimientos de rocas. A la mitad del día, estando a 90º, una roca me pegó en el casco, lo rompió y me tiró para atrás. Si no me pagaba en el casco, me mata. Me salvé de casualidad.

En estos años hubo muchas avalanchas que pasaron cerca, o me he caído en una grieta no tan grande… Guiando, por suerte nunca pasó algo así. Sí he estado en rescates de varias personas. Siempre terminás dando una mano, sobre todo en los cerros grandes.

-¿Cómo se logra controlar al miedo?

-Cuando estás en el lugar, al tener el ojo un poco más entrenado, ves cómo manejar a los diferentes miembros. En gran parte, ser guía es tener conducción de grupo. A algunos hay que hablarles mucho, para otros eso es peor. Al que se abatata antes de tiempo hay que llevarlo con más tranquilidad, se lo acompaña de otra manera. Una persona que en su vida caminó sobre ripio va a tener dificultades al principio para mantener el equilibrio, pero de a poco se va soltando.

 

-¿En tu caso, el miedo ya desapareció?

-No, no se trata de no tener temor. Al miedo todos lo tenemos, es según como uno se lo toma. Si el miedo te abre los ojos y te ayuda a decidir mejor, bienvenido sea, es lo que te mantiene vivo. Te ayuda a ser mucho más precavido. Hay situaciones que no me generan nada y quizás a otros sí, por la experiencia. Pero el temor siempre está.

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