Tono Aon

Un testigo de todos los cambios

Desde hace más de medio siglo está al frente de La Reina, que en 1913 fundaron su padre y su abuelo. Mano a mano habló de las transformaciones de Pilar y dice que hoy lo ve muy descuidado.

Un testigo de todos los cambios

Tono Aon en la puerta de La Reina, el negocio que en 1913 iniciaron su padre y su abuelo.

Por Alejandro Lafourcade

a.lafourcade@pilaradiario.com

 

El vecino de Pilar jamás llama por su nombre al local de indumentaria de la calle Lorenzo López, justo frente a la plaza. Para todos simplemente es "lo de Tono”. Así, sin el apellido del dueño. Con esa simple contraseña, el interlocutor sabrá que se está refiriendo a La Reina (o LR), histórico comercio manejado desde hace más de medio siglo por Antoine Tono Aon.

Su vida transcurrió entre las calles del centro, a metros de la plaza céntrica, con molino o sin él. Con tierra o asfalto, con caballos o autos, siempre estuvo ahí.

"Siempre viví en esta casa, que se fue acomodando, el rubro siempre fue el mismo, la indumentaria”, recuerda en entrevista con El Diario en la que repasó sus inicios y dio su punto de vista sobre el Pilar de hoy.

Fundado en 1913, la Reina es, en definitiva, el comercio más antiguo que aún se mantiene en pie en el centro de Pilar. Nada menos que 104 años como testigo del desarrollo de aquel pueblito en el que los clientes llegaban a caballo y renovaban su vestuario cada semestre.

La iniciativa fue del padre de Tono –José Juan-, acompañado por su abuelo Juan, ambos inmigrantes libaneses, tal como su madre, Rosa Rahaim. Llamado en un principio Casa Aon Tienda San José, fue rebautizado como La Reina en la década del ’40. En 1949 se hizo una reforma del negocio, que se dividió en Moda Jolie (duró unos años y estaba orientada al público femenino), y LR para los hombres.

"Soy el más chico de seis hermanos. Al único que le dio por esto fue a mí, me pegó muy fuerte. Ya de antes de hacer el servicio militar me metía en el negocio”, indicó Tono. Sin embargo, aclaró que "no fue un mandato de mi papá, todo lo contrario, él me echaba…”.

Al terminar la Primaria, Aon cursó la Secundaria fuera del distrito, en San Miguel, más precisamente en el Instituto Ángel D´Elía, etapa de la que afirma "fue la más rica de mi vida por todo lo que me enseñó, volvería a hacer el secundario en ese colegio. Lo noté con los años, no era muy exigente en el estudio pero sí en la formación de la persona y la disciplina. Eso uno lo ve con el tiempo. Tuve muchas enseñanzas”.

Rumbeando

Quien conoce hoy a Aon se sorprende al saber que ese hombre formal fue un joven que anduvo como bola sin manija… "Ni bien terminé el Secundario, mi papá me incitó a meterme en la universidad, así empecé Ingeniería. Anduve aflojando, estuve más de un año sin estudiar, pero mi papá no lo sabía… Un día, un amigo, TuquiGussoni, me invitó a estudiar Odontología y me entusiasmó”.

Y recuerda: "En esa carrera estuve dos años, pero debo haber ido ocho meses, viajaba y no iba a la facultad, vagueaba… En esa época me puse de novio con Marta –su esposa-, que era cómplice y se tomaba el tren conmigo todos los lunes a las 6 de la mañana”.

Tono agrega que "volví a querer meterme en el negocio, pero mi papá no quería, aunque mi mamá me hacía pata. Cuando hice la conscripción en la Fábrica Militar conocí a Carlos y Hugo Moreno, quienes me invitaron a abrir una heladería. Mi mamá me dijo que lo haga, pero entrando como socio”. Así nació Bom que Bom, en 1956, con un local al lado del Municipio: la vida de Tono seguía mirando hacia la plaza.

Al mismo tiempo empezó a hacer algunas cosas de La Reina, "y un día unos fabricantes me pidieron que, para entregarme una mercadería, pagara o alcanzara documentos firmados por mi papá. Cuando le conté me volvió a echar del negocio (risas), él nunca firmaba documentos porque estaba acostumbrado a actuar de palabra. Así me quedé, me quedé y me quedé… hasta ahora”. El resto es historia conocida.

 

El ritual

Entrar a La Reina es hacer una combinación de presente y pasado, entre ropa última moda y recuerdos invaluables. En las sus paredes, por ejemplo, una foto de Tono como jugador de Atlético Pilar junto a dos compañeros puede convivir con los banderines del Rancho… y de Sportivo. Allí no hay lugar para rivalidades.

Incluso, un pequeño afiche de 1935 anuncia el gran match entre el Rojo de la Avenida y Estudiantes de La Plata, la primera vez que un equipo de la primera división visitaba Pilar.

Y si dicen que el fútbol y el deporte en general es una usina generadora de amistades, Tono Aon puede afirmarlo más que nadie: cada viernes por la noche, una gran cantidad de amigos copan su casa para cenar, en un ritual que jamás se interrumpe.

La costumbre nació el 3 de julio de 1998, en la víspera del partido que al día siguiente Argentina perdió con Holanda, quedando eliminado del Mundial de Francia.

Aquella reunión fundacional tuvo a unas ocho o diez personas, número muy diferente a los 25 o 30 comensales que llegan cada viernes en la actualidad, con la única premisa de pasar un buen momento. La convocatoria aumenta sobremanera en fechas como fin de año o el Día del Amigo, cuando los presentes pueden ser, sin exagerar, 70 u 80.

Además, hay roles que casi nunca cambiar: la mayoría de las veces el cocinero es Carlitos De Battista, con la mercadería que en la semana compró el Vasco Izpizúa. Podría decirse que, en casa de los Aon, cada semana se lleva a cabo un congreso de NyCs…

"Nadie tiene otro plan –afirma Tono sobre los encuentros-. Yo espero que llegue el día, y los viernes estoy esperando el momento de la cena”.


 

"Hoy no hay gestión oficial en el centro”

 

Haber pasado toda su vida frente a la plaza 12 de Octubre convierte a Tono Aon en palabra autorizada para referirse al centro de Pilar.

Consultado sobre el tema, afirmó: "Pilar ha crecido mucho, pero desordenado al mango (sic), porque nunca nadie proyectó en Pilar. Nadie pensó en la organización de Pilar, a alguien se le antojaba hacer una cosa y la hacía”, agregando que "la prueba más grande se ve en el ancho de las calles. Ya es una idiosincrasia”.

El dueño de La Reina opinó que "yo noto hoy un gran descuido y una falta total de gestión para la parte céntrica. De las localidades mucho no puedo hablar porque no las recorro, pero en el centro de Pilar camino todos los días y me encuentro con cosas iguales que hace 40 años, inclusive más deterioradas. Un poco somos los vecinos, y el resto por falta de interés del Estado”.

Sobre esto, señaló que a lo largo de los años "hubo funcionarios mejores y peores, pero ha habido épocas en las que Pilar no tenía una gota de agua. Se controlaba que los vecinos no tiraran agua a las calles, los vecinos salían a barrer su vereda... Hoy las veredas están, aparte de sucias, rotas”.

Aon continuó diciendo que "no se hace un relevo de los edificios públicos. Uno ve a la Escuela 26, una señora escuela, y no hay mantenimiento en la vereda ni se la limpia. No hay interés del Estado de turno de tener la calle prolija. Igual con la vereda de la Escuela 1. Resumiendo, hoy no hay gestión oficial en el centro de Pilar”.

El comerciante se preguntó: "¿Por qué no hay un interés municipal para ver por qué un negocio está cerrado, por qué una obra está parada? Son lugares privados, pero tiene que haber un interés del Estado para que la cosa funcione mejor. Hacer un intento”.

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