Ramón Enrique Pared

Un hombre que vive entre los fierros y el fuego

La mecánica y el cuartel dividieron su vida profesional. Fue el jefe de rescatistas más joven de la Provincia. A los 44 años es director de Operaciones de la Federación de Bomberos bonaerenses.

Un hombre que vive entre los fierros y el fuego

 

Por Juan Manuel Morales

jm.morales@pilaradiario.com

El 20 de agosto de 1989 decidió cumplir uno de sus sueños, ingresar al cuartel de Bomberos Voluntarios de Pilar donde se quedó los últimos 28 años. Una década más tarde fue elegido para comandar los hilos de la institución convirtiéndose en el jefe de rescatistas más joven de toda la Provincia de Buenos Aires.

Hoy, a los 44 años, Ramón Enrique Pared, es el titular de Operaciones de la Federación de Bomberos bonaerenses y director General de Defensa Civil y Catástrofe.

Cinco años antes de su ingreso a los voluntarios, había cumplido su otro sueño, meterse en el mundo de los fierros y aprender el oficio de mecánico.

 

-¿Si te preguntan tu profesión cómo respondes, mecánico o bombero?

- Soy un mecánico al que le gustó la profesión de ser bombero y dedicó su vida a eso.

-¿Los autos fueron tu pasión desde chico?

- Quería ser mecánico y cuando terminé la escuela, a los 13 años, pregunté a un conocido para trabajar en un taller y me dijo ‘te voy a conseguir en un taller donde vas a aprender’ y me presentó a Carlos Abdo, que tenía el local en las Cinco Esquinas. Me acuerdo que fui con mi viejo y me firmó un permiso. Estuve un tiempo y después me fui, justo me tocó el Servicio Militar y cuando volví me largué solo, además me sirvió para destacarme en el cuartel porque arreglaba los móviles.

-¿Y lo de ser bombero cómo nació?

- Siempre quise ser boy scout y tenía un amigo que era bombero, para mí era imposible entrar, pero él me dijo tenés que ir a inscribirte y listo, así que ese jueves (20 de agosto de 1989) pasé por el cuartel, entré y me quedé. A la semana ya estaba saliendo a apagar incendios de pastizales, porque antes no se necesitaba instrucción como ahora, vos eras bombero y ya salías a los incendios.

-¿Pensabas en llegar a ser jefe en ese momento, era tu objetivo?

- ¡No, nunca! Yo volví de la colimba y empecé a arreglar los móviles, después me fueron ascendiendo y llegué a estar a cargo del departamento de máquinas por 8 meses, hasta que empezaron a buscar el reemplazo de Lalli que se retiraba, fui propuesto y me eligieron.

-¿Cómo fue ese momento en el que pasaste a ser jefe del cuartel?

- Fue el 25 de agosto del 2000, en ese momento con 27 años, fui el jefe de cuartel más joven del país. Me daba un poco de miedo tanta responsabilidad, tenía a cargo un cuartel con cinco camiones y a mis compañeros. Lo primero que hice fue ir a Escobar, el jefe de ese cuartel era Daniel González y le pedí que me explicara cómo se manejaba un cuartel. Él era el hombre referente para mí y me dijo ‘para que el cuartel crezca, vos tenés que promocionarlo, enlazarte con los otros jefes y participar en todo. Fue quien me propuso como jefe de operaciones zonal en 2001. Él era director general y lamentablemente murió en un accidente cuando venía a apagar un incendio en la fábrica Puma del Parque Industrial de Pilar.

-¿Y ahora esta reelección como director bonaerense cómo la tomaste?

- La primera vez, fue muy lindo porque los compañeros regionales me propusieron ser el director provincial, acepté y presenté proyectos. Obvio que esto sin el apoyo de mi familia, el consejo directivo y mis compañeros sería imposible, pero también es bueno para Pilar, porque la Federación maneja la parte operativa de 160 cuartales en toda la provincia y es todo un gran cuartel. Y la propuesta de reelección la verdad que me gusta mucho porque en estos dos años voy a poder terminar esos proyectos que empecé.

-¿Cuáles son esos proyectos?

- Terminar de armar un camión de comunicaciones, el cual nos da la posibilidad de tener geolocalización de los bomberos. En un incendio grande en una isla de Campana, 30 bomberos se perdieron y recién aparecieron, con barro hasta la cintura, al otro día cuando amaneció y eso no puede pasar más, entonces cada grupo que sale lleva un equipo que a través del servicio de ARSAT, lo localizamos en todo momento. Además de sumarle censores para saber si hay vida debajo de los escombros en un derrumbe, ese equipo detecta movimiento y latidos de corazón a diez metros de profundidad y 16 metros radiales y esa meta la quiero cumplir en estos dos años.

-¿En este cargo hoy sos vos el consultado por otros jefes?

- Sí y me pone muy bien y contento que me consulten y poder ayudarlos, me llaman jefes nuevos y con más años que yo, pero poder hoy hacer lo que hizo Daniel por mí es realmente muy gratificante

-¿Y la mecánica hoy quedó relegada?

- La realidad es que hace dos años el Municipio me llamó para que de una manos en Defensa Civil y Catástrofe y siento que tengo mucho para hacer ahí, entonces divido mis días entre esa tarea, el cuartel, la Federación y el taller.

 

Una sirena que lo hace correr

-¿Qué es ser bombero?

- Es una persona con vocación de servicio y muchas ganas de ayudar a la gente

-¿Seguís corriendo cada vez que escuchas la sirena?

- Ya no corro, pero sí lo hice durante mucho tiempo, hoy estamos comunicados y sé que hay muchos compañeros y que están muy preparados y puedo decir no voy, salvo que sea un incendio muy grande o una situación que lo requiera.  

-¿En tus inicios era común estar en algún lugar y tener que salir corriendo?

- Sí, me acuerdo que el jefe nos había conseguido que en Passport (boliche que estaba ubicado sobre Rivadavia, entre Pedro Lagrave y Tucumán) los bomberos entrabamos gratis y cuando tocaba la sirena paraban la música y decían "los bomberos que están acá adentro, están necesitando que vayan al cuartel por una emergencia”.

-¿Y tener que combinar el bombero y el mecánico en una salida?

- Muchas veces, teníamos un Bedford que nos dejaba tirado en todos lados y me tocaba arreglarlo para seguir camino. Pero era otra época y otros camiones, hoy no se puede arreglar un camión en la calle así nomás como antes. Y otra cosa es que yo siempre tenía la caja de herramientas en el auto, entonces cuando se quedaba un móvil yo salía a arreglarlo.

-¿Qué descubriste con tus oficios de mecánico y bombero?

- Ser mecánico es un oficio que me da libertad de tiempo y ser bombero mucho orgullo, mucha gente te saluda en la calle y muchas veces no sé quiénes son, pero a veces te dicen ‘gracias ustedes me salvaron’ o ‘se incendió mi casa y gracias a ustedes no perdí todo’, esas cosas me llenan.

-Muchas veces se dijo que Pilar no está preparado para una catástrofe o un incendio en un edificio ¿Es así?

- La gente tiene que quedarse tranquila que sí estamos preparados, para que entiendan, toda una región es un cuartel de bomberos gigante y en un gran incendio o catástrofe, no trabaja solo Pilar, sino trabaja toda la región. Es más, el bombero es humano, tiene corazón, siente y prioriza y en caso de que, supongamos, hay un tornado en Pilar ¿El bombero va a ir a rescatar a su familia o a los demás? A su familia claro, entonces los que van a trabajar son los que lleguen de otros distritos.

-¿Hay unión entre los cuarteles de Pilar?

- Sí, los jefes estamos unidos y de hecho en la mesa de catástrofes trabajamos juntos. El 70% de los empleados de Defensa Civil son bomberos de los distintos cuarteles. Somos de distintas federaciones, pero trabajamos juntos.


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