Entrevista

“Dios utiliza mis manos para acariciar las heridas”

Sayu George llegó desde la India y a sus misas de imposición acuden multitudes. Transmite reflexiones a través de grupos de Whatsapp. Busca ayudar “a la gente de Pilar que está muy angustiada”.

“Dios utiliza mis manos para acariciar las heridas”

Por Alejandro Lafourcade

a.lafourcade@pilaradiario.com

 

Su primera misa de imposición de manos –en 2012- tuvo lugar en la capilla del Instituto Verbo Divino. A la segunda concurrieron unas 100 personas. La tercera ya debió hacerse en el gimnasio.

Así de rápido creció la popularidad de Sayu George, el Padre Sayu para todos, sacerdote llegado desde India hace casi 6 años y que se ha convertido en un referente y guía de consulta para gente con dolencias físicas y espirituales.

Sayu tiene 50 años y es, además de sacerdote católico, licenciado en Letras y Literatura Inglesa, sumando estudios de Teología en España. Desde su despacho en el IVD afirma: "Cada vez viene más gente para buscar un alivio desde la fe”.

Además de los vecinos que son recibidos en el colegio, cada jueves a las 20.15 Sayu se reúne en la capilla de Villa Morra "con muchas personas. Algunas por casos de enfermedades, pero también hay un gran número de personas deprimidas, con angustia, ya sea por temas laborales, matrimoniales…”.

Sobre esto, el cura agrega: "Sin exagerar, mucha gente anda mal”. Y sorprende al indicar que el promedio de edad "es de 40 años, es gente joven. Pero también hay abuelos de alrededor de 60, angustiados por sus nietos, están preocupados por la juventud”.

En cada uno de estos encuentros, Sayu los invita a rezar juntos. "No vienen por mí, sino por Dios. Siempre les hablo de la importancia de reunirse en grupos. Estoy sembrando, ellos tienen que hacer su pequeño esfuerzo para que crezca”. Y recomienda "rezar aunque sea 5 minutos a diario, como comienzo del día. Lo hacía desde mi niñez y encuentro esta fuerza, arranco el día con otra energía, con otro espíritu”.

 

En red

Su vocación se despertó a fines de los ’80, cuando estaba terminando los estudios universitarios y pensaba ejercer como docente y formar una familia. Sin embargo, al participar junto a un grupo sacerdotal de una jornada solidaria, supo que podía dedicarse el resto de su vida a ayudar. Casi de inmediato comenzó su ordenación.

Muy afecto a las nuevas tecnologías, Sayu tiene un grupo de Whatsapp con unas 150 personas de Pilar y otras ciudades. "Las envío todas las mañanas, cerca de las 7, con un archivo de audio, y además les mando el texto por si prefieren leerlo. Sé que luego las reenvían a amigos y contactos, llegan hasta siete provincias. Es para gloria de Dios, no para mi publicidad, no les vendo nada (sonríe)”.

A su vez, participa de dos grupos de intercesión, en los que "si sucede algo, me lo mandan inmediatamente por celular. Es una manera de ser solidario. Para mí es una enorme satisfacción dar una pequeñísima luz, una orientación. A veces vienen parejas peleadas y hay que hablar, flexibilizar, tomar las cosas de otra manera, en forma menos agresiva”.

Por otra parte, el sacerdote comenta que forma parte de una red nacional "para ayudar a mujeres embarazadas que no pueden seguir adelante por varias razones: si no tienen pareja, si económicamente no pueden... Un grupo de católicos las ayudan a seguir adelante, y luego de dar a luz puede decidir el destino del niño. Todo es legal, si lo quiere dar en adopción todo se hace en el marco de la Justicia. Pero hasta ahora en Pilar no he tenido muchos casos”.

 

Imposición

Las misas de imposición de manos se llevan a cabo el último domingo de cada mes, en el gimnasio del Instituto Verbo Divino. El promedio de asistencia es de 450 o 500 personas en cada encuentro, a veces ese número es mucho mayor. "He recibido un feedback positivo, de gente que se va con otro ánimo, fortalecida”, dice Sayu sobre la devolución recibida. "No es mío, por supuesto es de Dios. Hay gente que acude por enfermedad, dolor, sufrimiento, y encuentra un sostén”.

 

-¿La imposición de manos es un don, o puede aprenderse?

-Es un don. A medida que uno ejerce se da cuenta cada vez más cómo Dios está utilizando sus manos para sanar a las personas. No es un tema adquirido ni estudiado, es un don recibido. Para nosotros los sacerdotes, el día de la ordenación, el obispo al ungir nuestras manos ya nos está dando esta bendición de Dios. Al utilizarla la estamos incrementando. Cuando una persona pinta, si practica y pinta mucho tendrá más habilidad. Esto es lo mismo.

Sobre esto, añade que "cuando yo pongo las manos siento realmente una cierta paz, es innegable. Dios utiliza mis manos para bendecir, acariciar las heridas, suavizar los dolores”.

 

-¿Se han dado curaciones o logros concretos?

-Hubo casos de mujeres que lograron quedar embarazadas, luego de varios intentos, y sanaciones físicas de enfermedades. Generalmente en cada misa invito a dos o tres personas para que den testimonio de cómo mejoraron, como un hombre diabético que ya no necesita insulina, o una mujer que tenía problemas de columna. En algunos casos son curaciones completas, en otros son mejorías.

 

-¿Se siente una especie de fenómeno popular?

-Por el tema de las misas y las columnas dominicales de El Diario me conocen. Cuando uno viene con apertura, regresa con una mejoría más profunda.

 

-¿Qué impresión tiene sobre Pilar?

-Encontré muy buena gente, muy predispuesta hacia lo religioso, los valores y la solidaridad. Por cualquier cosa que pase, el gesto de solidaridad es increíble. Ante un problema, todos se ponen a ver qué pueden hacer, se entregan para buscar una solución.

 

 


ENTRE VIDENTES Y VIDENCIAS

 

En Semana Santa, el Padre Sayu visitó el Vaticano, viaje a Europa que aprovechó para pasar por Bosnia, más precisamente a Medugojre, tierra de María Reina de la Paz, la Gospa (Virgen). Allí confesó en dos idiomas y conoció a Mirijana, la mujer que al menos una vez por mes recibe la visión de la Virgen desde que era una niña, junto a un grupo de chicos con el mismo don.

Quienes estuvieron allí dicen que, cuando Mirijana sube a una colina para experimentar la visión, una cruz azul se dibuja en el cielo. El sacerdote puede dar fe: "Yo la he visto, no es un efecto. La cruz se forma”.

"Es una comunidad muy espiritual –aseguró el cura-. Cada tarde, a las 17.30, todos los habitantes del pueblo y los visitantes dejan lo que están haciendo y comienzan a rezar. Es un momento muy especial, en el que se sienten cosas muy fuertes”.

El recorrido continuó la semana pasada mucho más cerca, en Salta, donde cada sábado la vidente María Livia recibe la visión de la Virgen Inmaculada Madre del Divino Corazón de Jesús. "Allí pude confesar y dar la bendición”, comenta. En el lugar había nada menos que 20 mil personas, todo un fenómeno de masas. "Luego de su oración, María Livia va pasando entre la gente y les toca el hombro a diferentes personas, que con sólo sentir el contacto caen desplomadas… Van cayendo como un dominó”.

Para Sayu, dicha señora "es un instrumento de Dios, para que muchos se acerquen a la Iglesia y a Jesús. Hay una presencia de Dios cuando todo el mundo está rezando, de lo contrario sería imposible que pase eso, porque ella no va empujando a la gente, cae sola”.

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Comentarios Libres
  1. grafico
    valeria | 24/07/2017 | 10:21
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    #1
    grafico
  2. hola queria saber como puedo llegar a el para q me atienda......