Editorial

Percepciones

Por Esteban Eliaszevich

Percepciones

Otro viaje, un nuevo aprendizaje. Guatemala propina información, conocimiento y mil sensaciones. Un cóctel fenomenal.

En próximos encuentros aportaré otros destinos de este país centroamericano repleto de atractivos, donde destacan su diversidad cultural y variedad de paisajes estimulantes.

Y Tikal, las voces del espíritu, son buena parte de ello.

La capital del Imperio Maya está en un exquisito y sugestivo espacio de la selva de El Petén, ensamblado al entorno. Revela la sabiduría de los mayas, proveniente de su cosmovisión armónica ligada a la naturaleza. A saber: para ellos, el primer padre de la tierra fue Maíz Revelado, quién alzó el Árbol del Mundo, llamado Wakah-Chan o Cielo Elevado (La Ceiba) y así separó al cielo de la tierra y estableció el centro de todo lo creado, el eje del cosmos.

De allí que reconozcan cinco direcciones básicas: el centro, uno mismo, y los puntos cardinales, a cada uno de los cuales le corresponde un color: el Norte es blanco; el Sur amarillo; el Oeste negro y el Este, rojo. Con lo que cada uno sugiere.

Para esta civilización el mundo fue creado, destruido y recreado al menos tres veces, antes que se moldeara éste, en el que hoy vivimos.

Su cosmovisión, por su parte, se explica en tres aspectos fundamentales: la relación con el Ser Supremo, la relación con la Madre Naturaleza y la relación con nuestros semejantes. Lo sagrado de la Naturaleza se expresa en los conceptos de nuestra Madre Tierra, nuestro Padre Sol, nuestra Abuela Luna, que aparecen en las oraciones ceremoniales y se manifiesta en el reconocimiento del Nawal (protector) de los montes, valles, ríos, lagos, mares y vientos.

Se expresa también en los conceptos Ukux Ulew (Corazón de la tierra) y Ukux Kaj (Corazón del Cielo). Todo lo que existe en la naturaleza tiene su razón de ser, su función y su protector.

Los principales protectores de la naturaleza son los animales y los seres humanos, los protectores de los animales. Sobre este valor se educa a las personas desde la infancia, para que reconozcan que la naturaleza los mantiene con vida, razón por la que están íntimamente unidas a ella. Son lo mismo. La interacción que existe entre la Naturaleza, los seres humanos, el Corazón de la Tierra y el Corazón del Cielo, se mantiene como fundamento de todos los valores. Eso explica los contextos en que se desarrollaron. Y lo refleja el PN Tikal, donde las voces del espíritu convocan a armonizar con lo que nos rodea, para vivir lo mejor posible.

El Viajero llega a estos lugares, donde no todos lo hacen, para invitarlos a abrir las puertas de la percepción y nutrir el alma con conocimientos; meta de todo gran viaje.