Editorial

Percepciones

Por Esteban Eliaszevich

Percepciones

Cuando comencé a escribir sobre destinos turísticos, hace casi dos décadas, la misión que me propuse fue difundir y promocionar destinos de Argentina; para que se conozca más acerca de las bellezas naturales del país y para sentir que hacía algo por la patria, como quién dice.

Vale recordar que años atrás casi no se viajaba por el territorio nacional, y muchos de sus destinos turísticos resultaban exóticos. Tanto, que el de esta edición era casi un secreto a voces.

Aguas cálidas que alegran los sentidos, playas que se expanden al infinito y contraen hasta desaparecer, un pueblo dibujado sobre acantilados, acantilados que albergan cuevas, restingas transformadas en piletas naturales, y atardeceres maravillosos, son sus sellos distintivos. También posibilita trasladarse a sitios de belleza sugestiva como las Salinas del Gualicho y el Fuerte Argentino. Junto a la hermosura paisajística que entrega, aporta el mundo aparte que propone vivir.

Durante el día uno puede pasarse horas en la playa para ver cómo se forma y desvanece una ola, jugar partidos de fútbol hasta que el empeine queme, mirar figuras cinceladas desparramadas en la arena, caminar por la costa hasta donde se llegue, hacer la plancha, bucear el fondo marino, barrenar olas y contemplar el ocaso del sol.

Cada bajada, además, brinda opciones para todos los gustos; gratis y tarifadas. Por ejemplo, en la Segunda y Tercera bajada están las bananas. Suben de 8 a 10 personas y es arrastrada por una lancha a unos 50 metros de la costa, donde hace movimientos inesperados que provocan la caída de los pasajeros. Son entre 15 y 20 minutos de pura adrenalina, a 170 pesos por persona.

En la Cuarta y la Quinta bajada se concentran las actividades organizadas por las distintas áreas del gobierno provincial (mucho baile y deportes) y en la Séptima, se encuentra el tradicional tobogán de agua (100 pesos cuatro tiradas) que deleita a chicos y grandes.

Para cerrar jornadas, las noches ofrecen exquisita gastronomía regional (sobresalen ricas vieiras y sabrosos pulpitos) y entretienen con funciones de teatro, conciertos y casino. Y siempre su hermosa brisa marina.

Todo ello hace de Las Grutas, la playa patagónica, un destino perfecto para quienes busquen vacaciones diferentes en nuestra costa Atlántica.

Y compartirlo con ustedes, fortalece la premisa trazada hace 20 años. Y por muchos más.

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