Editorial

Percepciones

Por Esteban Eliaszevich

Percepciones

Por Esteban Eliaszevich*

 

Ushuaia es, fue, y será deseada.

Dieron fe de ello los Yámanas, pobladores originarios extinguidos de tal forma, que por oreja de difunto, se pagaba un peñique.

Luego, a principios del siglo pasado, fueron quienes gobernaron la nación los que posaron sus ojos en ella. Estableciendo soberanía mediante el presidio, y un incipiente núcleo poblacional, alcanzaron su propósito. De hecho, los reclusos contribuyeron en gran medida al paulatino crecimiento.

También, más acá en el tiempo, inmigrantes croatas, italianos, españoles y libaneses, entre otros, llegaron sucesivamente debido a la riqueza pesquera de la zona, dándole color y auge a la ciudad en los años 40.

En los 80, ya con la ley de promoción industrial, cargada de beneficios aduaneros que incentivaban la economía regional, recibió oleadas de argentinos provenientes de otras provincias, afincados aún en la zona.

Entre tanto, casi estalla una guerra con Chile por el Canal de Beagle. La Reina Isabel II de Inglaterra dictó una sentencia, conocida como Laudo Arbitral de 1977, que otorgaba aguas navegables a ambos países, y la mayor parte de las islas y de los derechos oceánicos a Chile.

El régimen argentino rechazó el fallo, y extendió el conflicto a toda la región, hasta el Cabo de Hornos, amenazando con la guerra. Tras más de dos tercios de siglo de disputa, se solucionó en 1984 cuando el gobierno argentino, tras una consulta popular, aceptó la propuesta de la Santa Sede que reconoce la frontera trazada por el Laudo Arbitral en el Canal Beagle, que otorgó las islas en la mitad norte del canal a Argentina y las islas en la mitad sur y al sur del canal a Chile y dio derechos de navegación a ambos países en casi toda la zona. Asimismo, concedió a Argentina la mayor parte del territorio marino en disputa.

A partir de este milenio, hay que sumar a los cientos de emprendedores turísticos arribados para ser partícipes de una de las industrias más activas de la capital insular.

Como corolario, resta hablar de la continua presencia de turistas de todo el mundo, que atestiguan y perpetúan el mito; Ushuaia genera ánimos de conquista. Y con su irresistible naturaleza, es que cautiva por siempre a los que hasta allí llegan.

Felices fiestas para todos.

 

*Editor de El Viajero.

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