Destino Sudáfrica

Ciudad del Cabo: Un tesoro sudafricano

Cada rincón de su geografía y diversos atractivos regionales como la Península del Cabo Buena Esperanza, las rutas del vino y la Costa Overberg lo posicionan como un destino turístico de trascendencia mundial.

Por Esteban Eliaszevich

La capital de la provincia del Cabo Occidental, capital legislativa sudafricana y segunda ciudad más poblada del país, abre las puertas a un mundo donde la diversidad conmueve al visitante.

Excelente red vial para trasladarse, deliciosa gastronomía y alojamiento en establecimientos de primer nivel potencian todos sus atributos.

Un festival para los sentidos.

Al fin y al cabo

Ciudad del Cabo es una de las urbes más hermosas del mundo.

Su entorno montañoso, kilómetros de playas de arenas blancas con aguas color zafiro, las fragancias de su flora, elegante arquitectura, valiosos museos y polifacética población fundamentan esa gracia.

Situada en el sudoeste sudafricano y en el extremo Norte de la Península del Cabo Buena Esperanza, al pie de la Montaña de la Mesa y al borde del océano Atlántico,  aporta escenarios memorables y paisajes deslumbrantes en toda su extensión.

Se dimensiona a la perfección desde uno de sus principales atractivos: la Montaña de la Mesa, a cuya cima plana se llega a través de un teleférico de piso giratorio, que regala impactantes panorámicas en el trayecto. Desde arriba se genera un marco fantástico al distinguirse la ciudad planchada sobre una cuenca enfrentada al mar infinito, guarecida por la TableMountain, Devils Peak, Lion´s Head y la colina Signal Hill.

En medio de las gélidas aguas, hacia al Norte, y frente a Table Bay, se vislumbra la icónica Robben Island, sitio en el que estuvo detenido el Nobel de la Paz Nelson Mandela. Amerita visitarse.

También se descubren planicies cubiertas de Townships (asentamientos informales), viñedos trepando laderas y una sucesión de escarpados picos montañosos; entre los que sobresalen los Doce Apóstoles internándose en el mar señalando el abrupto final del Cabo Buena Esperanza.

En Table Mountain, Ciudad del Cabo cristaliza paisajes hipnóticos en 360º.

Ya en tierra, la urbe cosmopolita cuya cultura y arquitectura fusionan África, Europa y Asia, abastece más sitios interesantes en el llamado City Bowl.

Uno de ellos comprende un circuito cultural que integra el South African Museum, el Planetario, la National Art Gallery, la Gran Sinagoga, el Parlamento y la Catedral de St. George.  El otro paseo, alrededor de Long Street, es algo más bohemio y abarca mercados llamativos como el Green Market, bares, tiendas de moda, librerías y restaurantes. Ambos entretienen.

Deben visitarse también el Castillo de Buena Esperanza, el colorido Barrio Boo Kaap -sus habitantes malayos atestiguan la influencia asiática- y el V&A Waterfront; un puerto y marina reciclado con lujosos departamentos, hoteles y shoppings.

Este complejo muestra edificios históricos como la Torre del Reloj y la cárcel, además de un acuario, tiendas de primer nivel, shows en vivo y muy buena gastronomía.

Ciudad del Cabo es agraciada por donde se mire y cautiva cuanto más se explora.

 

 

 

 

 

Siempre hay esperanza

La gran virtud de Ciudad del Cabo es el contacto permanente con la naturaleza.

Además de las montañas, lo evidencian sus playas de arenas blancas; consolidaciones de otra de sus grandes virtudes.

Hacia el Norte la mejor es Bloubergstrand; spot de surf y playa extensa y solitaria, que provee una vista espectacular de la ciudad con sus montañas y el mar besándola. Una postal genial, sobre todo al atardecer.

Al Oeste de la ciudad, hacia el Sur, paralelas a la carretera M6 y desde Green Point, sede del Estadio Mundialista, hasta el final del Cabo Buena Esperanza, una larga hilera de mar, arenas y montañas, argumentan bondades de este destino.

Bantry Bay, Cliffton Bay y Camps Bay, exclusivas zonas residenciales con calles en pendiente, refugian en sus bahías playas para todas las edades y gustos.

Amantes de las calas deben optar por la bella Cliffton Beach, con arenas suaves y olas agradables. Quienes gustan playas amplias, encontrarán en Glen Beach, ya en Camps Bay, su lugar ideal; más al Sur, en Llandudno, la nudista Sandy Bay o Hout Bay, enmarcada entre los cerros The Sentinel a un lado, y las Champan’s Peak al otro.

Esta última montaña inicia una excepcional ruta costera hacia el PN Cabo Buena Esperanza, que incrementa el placer de conducir por la región. Entre filosos acantilados y océano, y curvas y más curvas, escenografías imborrables acaparan el trayecto.

Hasta aquí, todo el conjunto planta lugares inspiradores.

El retorno a Ciudad del Cabo desde el Sur y por el Este, a lo largo de la ruta M4, tributa más enclaves sublimes junto a la False Bay.

En dicha franja destacan la playa The Boulders, habitada por una colonia de graciosos pingüinos, y pueblos costeros como Simons Town, Fish Hoek, Kalk Bay y Muizenberg, que entremezclan resabios victorianos y holandeses. Siempre junto al mar.

Como se recorra y en donde se quiera pasarla, península Cabo Buena Esperanza expande un horizonte alucinante y consagra a Ciudad del Cabo.

Anexando las Rutas del Vino y la Costa Overberg, la provincia del Cabo Occidental profundiza la gracia sudafricana.

 

Para deleitar sentidos

La región obsequia generosos viñedos para la cata de buenos vinos y excelente gastronomía. El enoturismo en las Winelands invita a vivencia una experiencia gourmet superlativa, que alojándose en los establecimientos Relais & Châteaux allí asentados, abre camino a la ruta de la felicidad.

Constantia, un suburbio de Ciudad del Cabo, rebosante de arquitectura holandesa, dispone innumerables bodegas, y viñas para visitar, y brinda fácil acceso al Sur peninsular.

El hotel The Cellars Hohenort es el anfitrión perfecto en la zona y una representación cabal de la mencionada arquitectura, con sus hermosos jardines y edificio del 1600. Situado en el corazón del valle, este 5 estrellas Relais & Châteaux cautiva con elegancia y confort, junto a una bodega y cocina de gran nivel. Un refugio de paz y tranquilidad.

A una hora de allí se encuentra Franschhoek, pueblo de reminiscencias galas, con más de 40 bodegas para visitar y meca culinaria de Sudáfrica.

De sus hoteles sobresale el Quartier Français; prodigio de buen gusto y calidad, que cuenta con un restaurante, The Tasting Room, catalogado en más de una oportunidad entre los 50 mejores del mundo. Por ello y la calidez del coqueto complejo hotelero, el paso por Franschhoek supera expectativas.

De allí la ruta lleva a deleitarse en Stellenbosch, llamada ciudad de los robles, segundo asentamiento europeo más antiguo de Sudáfrica después de Ciudad del Cabo. Reconocida por su universidad y por ser el corazón de la cultura Afrikaner, debe fama a la producción vitivinícola.

Para comprobarlo resta trasladarse al pie de los montes Stellenbosch, donde el Delaire Graff ofrece viñedos de su propiedad y un paisaje idílico. Su decoración es una acertada conjunción de lo indígena y lo contemporáneo con numerosas obras de artistas sudafricanos. Los huéspedes disfrutan una hospitalidad sincera y  una cocina excepcional acompañada de los vinos de la finca. Allí el tiempo se hace de descanso y placer.

La ruta del vino, con Relais & Châteaux invitando a pasarla de lujo, agasaja con ciudades de cuento, paisajes mágicos, gustosos varietales tintos, blancos y rosados, y gastronomía de alta gama. Pura satisfacción.

El Cabo Occidental, con sabor, enaltece el viaje por  Sudáfrica.

En Costa de Overberg, la jerarquiza con vida salvaje y más playas edénicas.

 

Con expresiones auténticas

Overberg es montañas y océanos, ciudades balnearias, deliciosa cocina con frutos de mar y, sobre todo, avistamiento de ballenas, el encuentro del tiburón blanco y Cabo Agulhas, punto más austral de África.

La mejor opción para llegar desde Stellenbosch es a través de Clarence’s Drive; colosal circuito que conduce por las R44 y R43 a Hermanus, el alma de Overberg. El camino entre acantilados y mar zafiro recorre Gordon’s Bay, Pringle Bay, Betty´s Bay, otra colonia de pingüinos, y resalta playas paradisíacas, residencias soberbias y pueblos de encanto mediterráneo hasta llegar a Walker Bay, hogar de Hermanus.

En dicha localidad, levantada sobre acantilados, The Marine Hermanus, homenajea al huésped con su confort, elegancia, servicios y exquisita gastronomía. Además, permite contemplar desde sus jardines paisajes marítimos surrealistas y ballenas francas australes, visitantes ilustres que llegan de julio a diciembre y pasean a unos diez metros de la costa.

The Marine Hermanus sólo promueve estadías conmovedoras.

Para la observación de cetáceos un pregonero anuncia dónde se ven cada jornada, y no hace falta navegación para acercase; por playas como Grotto Beach y con la paz que trasmiten sus panoramas, Hermanus resulta indispensable.

También, por la accesibilidad a otros encantos de Overberg. A menos de una hora, en Gansbaai, acerca al gran tiburón blanco.

Una embarcación parte temprano de mañana aguas adentro y mediante un cebo a base de atún atrae a los gigantes blancos. Cuando éstos se aproximan y merodean se sumerge la jaula y comienza una descarga de adrenalina inigualable.

La instancia única de quedar cara a cara con los tiburones, sin riesgos, hace a Gansbaai, y Overberg célebres en el mundo por esta actividad.

Otra variante es llegar desde Hermanus al PN Cabo Agulhas; más paisaje maravilloso, un faro altivo, el hito del punto más austral del continente y la confluencia del Océano Atlántico con el Índico, lo ameritan. Overberg es otro pilar del Cabo Occidental e  incentivo sudafricano.

Como final del periplo por este rincón de la provincia, cabe la posibilidad de observar vida salvaje en la Reserva Fairy Glen. Situada en Worcester, deja apreciar búfalos, jirafas, rinocerontes, elefantes, springbooks, cebras y leones, entre otros. Un buen sitio para contactar fauna.

Tamañas expresiones, y actividades para vivenciarlas, dejan claro por que Ciudad del Cabo, y la provincia del Cabo Occidental, generan inestimable bienestar en quién lo visita. Así, entre la montaña y el mar, Sudáfrica comparte su gran tesoro.

 

 

 

 

DATA UTIL

 

Cómo Llegar

Aéreo: Buenos Aires-Ciudad del Cabo (vía Johannesburgo); South African Airways (www.flysaa.com).

Alquiler auto: Avis (www.avis.es )

 

Donde alojarse:

Ciudad del Cabo; Marina Residential V&A Waterfront (www.homefromhome.co.za) Constantia; The Cellars (www.cellars-hohenort.com)

Franschhoek; Le Quartier Francais (www.lequartier.co.za)

Stellenbosch; Delaire Graff (www.delaire.co.za )

Hermanus;  The Marine Hermanus (www.marine-hermanus.co.za).

Informes y reservas Relais & Chateaux: (rc-latinoamerica@relaischateaux.com).

 

Dónde comer:

Ciudad del Cabo; Meloncino (www.meloncino.co.za), City Grill (www.citygrill.co.za), Greek Fisherman (www.greekfisherman.co.za),

Constantia; The Greenhouse (www.cellars.hohenort.co.za),

Franshhoek; The Tasting Room (www.lequartier.co.za),

Stellenbosch; Delaire Graff Restaurant (www.delaire.co.za)

Hermanus; Seafood at the Marine (www.marine-hermanus.co.za).

Excursiones: Ciudad Del Cabo; Cablecarril Table Mountain (www.tablemountain.net), Worcester; Reserva Fairy Glen (www.fairyglen.co.za)

 

 

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