Soy mano

Natalia Conil, se hizo justicia

por Graciela Labale

Natalia Conil, se hizo justicia

Hace ya varios años que con las chicas de La Mesa Pilar trabajamos en la Biblioteca Palabras del Alma con grupos de mujeres, en muchos casos, madres de niños que concurren al espacio o aquellas que espontáneamente se van acercando buscando un lugar de encuentro y  contención entre pares. Muchas de ellas víctimas de algún tipo de violencia. Pasado un tiempo, Patricia Gautter, una Trabajadora Social con mayúsculas, comienza, en principio, a atender a los vecinos. Rápidamente hizo lazo con todas y todos los que circulamos en esta inmensa biblioteca con Carla Ponsone y Hernán Nemi  como motores. Tanto es así que actualmente es la Trabajadora Social de la Biblio.
Fue en aquel momento cuando empezaron a llegar mujeres derivadas por Patry para unirse a nuestro grupo y así seguir tejiendo redes y apoyos para que la vida de tantas de ellas se hiciera un poco más llevadera. Muchas fueron y son las que sí pudieron  y pueden salir adelante, romper con la telaraña de la violencia y cortar con ese círculo enfermo. Una mañana de octubre de 2016 llegó al grupo una muchacha hermosa, vivaz, activa, con enormes ganas de salir adelante, que acompañada por el equipo encabezado por la “asistente”, como le dicen en el barrio, había dado grandes pasos. 
Ella ya asistía a la biblio, como lectora ávida que era, para retirar libros a los que devoraba o tomar clases de apoyo de Matemática con la ayuda cariñosa de Fátima Romero. Fuimos muy felices de tenerla con nosotras y disfrutar su emoción por terminar con medalla de honor la escuela secundaria. Todo lo aprendía con facilidad, tenía muchos proyectos y se ponía manos a la obra con lo que surgiera con tal de sumar un peso más a su economía familiar. Claro, había dos hijos que mantener y una lucha constante para preservarse de ese hombre violento del que había logrado separarse. Hasta que en una mañana de diciembre sus sueños quedaron truncos cuando su “ex” le disparara un tiro fatal en la cara. Y ahí empezó otra lucha ya que su asesinato había sido caratulado como “homicidio doblemente calificado”. Citaciones y declaraciones con fiscales, comunicaciones con abogados hasta llegar al juicio oral de hace unos días donde en principio se recaratuló la causa “homicidio preteintencional agravado por el vínculo  y por ser perpetrado en un contexto de violencia de Género-Femicidio”. Se hizo Justicia, el asesino fue condenado a prisión perpetua. Nadie nos devolverá a Natalia Conil pero ahora al menos descansará en paz. 

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