SOY MANO

La gente que no sale en los diarios es la más grande

La gente que no sale en los diarios es la más grande


Por Víctor Hugo Koprivsek

Miguel fue un grande. Un rebelde. Miguel fue un grande. Un guerrero, un sabio. Miguel fue un grande. Padre, abuelo, arquitecto del mundo en los suburbios donde las fábricas se llenan de costuras y pulóveres de bremer y de overoles.
Tanto que se crió envuelto de trabajo, tanto que fue el más trabajador de todos. Tenía eso, cuando le pasaban los baldes con material para levantar pared, y él estaba arriba, nadie le seguía el tren. No llegaban.
Miguel fue un grande, un grande entre muchos. Tuvo el liderazgo con él, era de esos cuya aprobación se convertía en alivio, y cuyo reto siempre pero siempre, se transformaba en reflexión.
Ahora ya estará con Dios, a esta hora andará de la mano de sus ancestros.
Seguro hubo fiesta con su llegada, hubo abrazos y risas. Su madre, su papá, afectos que partieron antes. Seguro hubo asado de obra con falda banderita; o asado de familia, con el mejor vacío, la mejor tira.
Acá quedaron sus hijas, ya se volverán a encontrar cuando todos nos volvamos a ver en un tiempo sin tiempo, en ese lugar preparado solo para el reencuentro.
Acá quedó su nieto, su semilla fuerte. Y más nietos y nietas. Miguel fue un grande. Y en esta columna donde las letras van formando palabras y la palabra oración y así hasta llegar al sentimiento, solo quiero que brille su rostro tal y cual lo recuerdo.
La vida es un regalo que está lleno de oportunidades: el perdón, la gratitud, el mirar a los ojos, el apretón de manos que queda como recuerdo tibio, como algo que nunca se irá.
Por eso querido Miguel, grande entre los grandes, gracias. Gracias por tanto.
Es inconmensurable el mar, el cielo y su majestuosidad es tan grande, con su mundo de estrellas, su infinito misterio.
Lindo fue verte rodeado de los tuyos, los que llevan tu sangre, sangre de roble, de tala.
Hasta siempre amigo. Dios te tenga en su gloria que es la gloria de todas las glorias.
Miguel Papaianni, “ahí andarás fratacho en mano, moldeando nubes”. 
 

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