OCTUBREANDO

El silencio grita

El silencio grita

Por Horacio Pettinicchi
lithorachi@gmail.com

El análisis crítico de la sociedad y la denuncia de la violencia es una constante en la literatura de la argentina Griselda Gambaro. Si bien se inició en la narrativa -incluyendo textos para niños y artículos periodísticos- se destacó fundamentalmente en la dramaturgia en obras memorables como “La mala sangre”. Leyó y escribió, pero fundamentalmente vivió para lo que ella denominaba “Teatro Ético”. Situaciones, imágenes, hechos cotidianos eran sus disparadores lo que le permitía acceder al lector y al espectador a través de matices y técnicas creando un compromiso entre ellos y la autora. Trabajo solitario el del escritor, donde éste se va convirtiendo en personaje, toda obra es algo flexible e inacabado. Crítica de la sociedad que le toco vivir elevó su palabra en una denuncia constante de la violencia opresora, siempre presente, del poder avasallador de los gobernantes de turno. Por lo que la llevó a figurar en las listas negras de la última dictadura militar, teniendo (como tantos otros) que marchar al exilio en 1979 por su obra “Ganarse la muerte”, al considerar Videla que “era contraria a la institución familiar y al orden social”.
Sus diálogos (memorables por cierto) son una clara expresión de una sociedad enferma donde conviven víctimas y victimarios, represores y reprimidos, victimas cómplices de los victimarios con roles cambiantes. “Si alguien ejerce la violencia sobre otro hay una sociedad que lo permite” nos dijo alguna vez.
“DOLORES: A dormir... (Mira a los tres, masculla con un odio contenido y feroz) ¡Canallas! ¡Canallas! ¡Qué el odio los consuma! ¡Que la memoria no los deje vivir en paz! ¡A vos, con tu poder, y a vos, con tu mano verduga, y a vos, hipócrita y pusilánime! PADRE: ¿Qué criamos? ¿Una víbora? ¡Ya te sacaremos el veneno de la boca! DOLORES: ¡No podrás! ¡Tengo un veneno dulce, un veneno que mastico y trago! PADRE: Peor para vos. Ahora a dormir, ¡y es una orden! DOLORES (ríe): ¿Qué? ¿Cómo no te das cuenta, papito? Tan sabio, (Furiosa) ¡Ya nadie ordena nada! (Con una voz áspera y gutural) ¡En mí y conmigo, nadie ordena nada! ¡Ya no hay ningún más allá para tener miedo! ¡Soy libre! PADRE (furioso): ¡Silencio! ¡Nadie es libre cuando yo no quiero! ¡En esta casa, mando yo todavía! ¡Dije a dormir! DOLORES: ¡Jamás cerraré los ojos! Si me dejás viva, ¡jamás cerraré los ojos! ¡Voy a mirarte siempre despierta, con tanta furia, con tanto asco! PADRE: ¡Silencio! DOLORES: ¡Te lo regalo el silencio! ¡No sé lo que haré, pero ya es bastante no tener miedo! (Ríe, estertosa y salvaje) ¡No te esperabas ésta, tu niña, tu tierna criatura...! MADRE: ¡Dolores! DOLORES: Dolores, ¿qué? (Desafiante, al padre) ¡Dolores mi alegría, me decía el jorobado! ¡A tus espaldas! PADRE: ¡Te moleré a golpes! (Va a pegarle, pero la madre se interpone y recibe el bofetón). DOLORES: ¡Gracias, mamá! ¡A buena hora! ¡El algodón sucio sirve! ¡Te dije que no tengo miedo! ¡Menos de éste! PADRE: ¡Qué se calle! ¡Fermín, llevátela! ¡Sáquenla de mi vista! DOLORES (forcejea, mientras Fermín la arrastra, grita furiosa): ¡Te odio! ¡Te odio! PADRE: ¡Silencio! DOLORES (con una voz rota e irreconocible): ¡El silencio grita! ¡Yo me callo, pero el silencio grita! (Fermín, junto con la madre, arrastra hacia afuera y la última frase se prolonga en un grito feroz. Una larga pausa) PADRE (mira de soslayo el cuerpo de Rafael. Se yergue inmóvil, con los ojos perdidos. Suspira): Qué silencio.....”
Fragmento de la Mala Sangre. (1982), transcurre en la época Rosista, año 1840, pero son muy actuales las temáticas que aborda: el abuso de poder, la intolerancia, la discriminación, la violencia verbal, física y la de género, la humillación, la pasión de un amor prohibido y la falta de respeto por la dignidad del otro.

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