Soy mano

Vientos del sur

Por Graciela Labale

Vientos del sur

Uno de esos vientos fuertes, potentes que suelen cambiarlo todo de lugar, abanicar los árboles, hacer turbulentos los plácidos arroyos, enloquecer al Río de la Plata o simplemente traer un aire fresco a quien esté dispuesto a sentir, acaba de partir. Liliana Bodoc, escritora y poeta santafesina se fue de este plano, uno de estos días de un febrero en que muy bien nos vendrían esos agitados vientos del sur. Días en que la quietud  ante tanta injusticia cotidiana es demasiado densa, al menos para mí gusto. Días en que ponerle palabra a lo que sucede se vuelve imprescindible. Y la de “la Bodoc” es una palabra necesaria. Hurguemos en su obra, busquemos hasta inquietar. Hoy desde aquí le damos la palabra a Ella, esa que no morirá jamás mientras una lectora o un lector ávido se la cruce:
“Esto que aquí ocurre me afianza en la idea de que el sur es el lugar donde no tuvimos más remedio que hacernos poetas. Eso somos, porque los poetas tratan con los sueños de igual a igual. Se sientan a conversar con las utopías, como quien toma mate a la sombra de un árbol. Al fin de cuentas, las utopías y nosotros somos del mismo barrio. Y ¡ay de los que piensan que los poetas son inofensivos! En estas tierras, los versos tienen uñas y dientes. El sur es una poesía que estamos escribiendo entre todos. Una que tiene, tal vez, algunos errores de ortografía, ¡pero qué hermosa!”
“No digo adiós. Ustedes se irán. Yo permaneceré reinventando el recuerdo de lo que han sido. No digo adiós, aquí me quedo para contarlo todo. Dice adiós la lechuza, el hombre, la piedra. Yo no lo digo. Debo permanecer y recordar al hombre, la piedra y la lechuza.
Yo no me olvidaré de ninguno de ustedes, parte de mi rueda, balsas y colores. No me olvidaré de nada ni de nadie pues no puedo olvidar lo que me constituye. Adiós, dirán. Y yo no diré nada.
Cuando todos se alejan, se queda la memoria sentada en una roca, cuando todos descansan. Aquí estaré, no digo adiós. Si pasan junto a mí y me preguntan, les contaré acerca de lo que fueron.
Si me ven sentada en una roca, componiendo mis versos, acérquense y pregunten. Yo voy a responderles.
Pero luego no les diré adiós. Porque, quieran o no, se quedarán conmigo.” 

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