PILAR JOVEN

“Lo viví como un premio a las horas dedicadas al estudio”

Milagros Pontarolo fue distinguida por la Academia Nacional de Ingeniería por su excelencia académica. Un camino entre la exigencia y aprender de los errores.

“Lo viví como un premio a las horas dedicadas al estudio”

SECRETO. Para Milagros, la clave está en la perseverancia.

En el último año de secundaria, Milagros Pontarolo decidió estudiar ingeniería industrial. Muchos factores influyeron al momento de la decisión; por un lado, una gran facilidad por las matemáticas, la lógica y un interés por su componente creativo. Por otro lado, influencias familiares de su papá y su abuelo materno que son ingenieros. Con ayuda de un test vocacional definió su  elección.
Desde ese momento hasta hoy pasaron seis años. Milagros (23) no sólo cosechó el fruto de un título universitario, la Universidad Austral decidió otorgarle una mención y una medalla de plata por ser el mejor promedio de su camada. En diciembre del año pasado, la Academia Nacional de Ingeniería la distinguió como una de las mejores graduadas del país. “Me emocionó un montón y no me lo esperaba” reflexionó ante El Diario, y agregó: “No me hizo sentir mejor que nadie; lo viví como algo muy personal, como un premio a las horas dedicadas  al estudio”.
El camino hacia los honores no fue fácil. “En el colegio no tuve dificultades mayores; en la facultad me di la cabeza contra una pared, no me imaginé que me iba a costar tanto”, reflexionó mirando al pasado. En ese sentido alienta a los estudiantes jóvenes a ser perseverantes.
A su vez se reconoce como “autoexigente y perfeccionista”. Si bien eso ayuda a la calidad de sus trabajos y presentaciones, a veces es muy crítica consigo misma. “Estoy aprendiendo a manejarme y a permitirme el error”, señaló la joven ingeniera que dice estar valorando más las equivocaciones “porque es en lo que más se aprende”.
Respecto a su experiencia laboral, Milagros tomó una pasantía de un año en una autopartista cuando estaba en 4° año de la carrera. Cumplido ese plazo, a los meses, la contrataron de la empresa de cosméticos Avón para trabajar en una segunda pasantía; efectivizándola a los seis meses. Su rol es aplicar metodologías de trabajo que permitan mejorar los tiempos y la productividad de la planta.
Inserta en un mundo regido por más hombres, Pontarolo señaló que “nunca le atribuyo tanto peso a ser mujer”. Al comenzar a trabajar desde los 20 años, siente que influyeron más su juventud e inexperiencia, que supo sortear poniéndole actitud. 


Futuro
“Por el momento tengo ganas de estudiar, no sé qué ni cuándo; puede ser otra carrera o un idioma”, respondió la ingeniera a la hora de definir su futuro, en el que no descartó encarar un proyecto propio. También existe la posibilidad de dedicarse a la docencia; camino que inició hace 2 años como Ayudante Diplomada de la materia Introducción a la Ingeniería de primer año en la Universidad Austral.


 

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