OCTUBREANDO

Ni vivos ni muertos



Por Horacio Pettinicchi lithorachi@gmail.com


"Ese hombre esa mujer no tienen rostro/No tienen nombre (no son más que la cresta/de una mar de ventura y nueva/que penetra en la frontera de piedra/apenas espuma/que con los vientos regios/siempre vuelve/Un grito se alza en la noche brilla/en la espesura del silencio decae fugaz/Después la sorpresa que abate la resistencia/sin milagro el tamaño de la herida/por el suelo ropas /fotos /libros rotos una cartera vacía/El coche avanza por la calle impune/nadie lo detiene todos saben/Ese hombre esa mujer atados traspiran mucho respiran mal/la pesadumbre el miedo/se ahogan/tiemblan/En ese mismo momento sucede/en el mundo la belleza/encuentros fortuitos /deseados / los instante perpetuos de la vida/Una niña en la puerta de su casa dice adiós/la gota de lluvia choca contra sus labios/ hay un estallido de luciérnagas salvajes/hay un desierto de esmeraldas fundidas/Y de pronto la gran estrella polar la cruz del sur/al oeste la vía láctea/toneladas de arena incandescente/el pequeño universo que un rayo de luz/recorre en 300.000 años/Todo el cielo es una sinfonía de promesas/Pero ese hombre esa mujer no tienen rostro/ni ojos ni oídos para las glorias/Se abre una puerta/A sus espaldas queda la ciudad del corazón dormido/Una ciudad vencida/Los secretos del crimen del/horror se repiten en voz muy baja/Pero ellos/ese hombre esa mujer ya desnudos/los escuchan/vienen del techo del piso de las paredes/están a su lado/crecen como flores negras malditas/como hongos pestilentes crecen/Los escuchan ¿son humanos?/¿Son humanos esos juramentos fieles de más dolor y esas risas que les responden? /(¿qué perversa alegría qué perturbada detención de la historia ocurre tras esas risas?)/Y ahora el frío y ahora la ebriedad/ de una mala sentencia cumplida lentamente/día a día/sobre sus carnes abiertas/ (¡Y qué del alma! ¡Qué de esa inocencia primera que fue quebrada!)/Ese hombre esa mujer sin fuerzas sin aliento casi la venda que los cubre el piso que los recoge/su orín su fecalidad la oscuridad tremenda/ellos sueñan/Ese hombre esa mujer cualquiera de nosotros/ni vivos ni muertos/ni cielo ni tierra/ni siquiera oasis/apenas la precariedad del recuerdo/Una gaviota levanta vuelo en alba brumosa/El aire se agita pero vuelve a ser eterno/ Ese hombre esa mujer esperan”. "Desaparecidos”, de Vicente Zito Lema. Escrito en el exilio en 1978.
El autor es un poeta, dramaturgo, periodista, filósofo y docente argentino. Se recibió de abogado en 1961 en la UBA. Su poesía aborda temas de una problemática social e histórica incluyendo relatos, crónicas, datos de episodios políticos. l
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