OCTUBREANDO

Jinetes de las quimeras*

de Horacio Pettinicchi lithorachi@gmail.com

Jinetes de las quimeras*

Al principio fue el verbo, y al crear la Palabra, Dios creó el mundo. Con ella, con la Palabra, construyó los cielos y la tierra, ordenó el caos y abrió los cielos para crear los mares, de la mera Palabra se irguió el hombre, recibiendo del Gran Constructor el divino don de poder usarla.
Y el hombre la abusó, humilló, hirió, prostituyó. Por él fue negada, mal interpretada, empeñada, dada, traicionada, violada, bastardeada… qué no se le hizo a la palabra, hasta que un día Dios, molesto, se la negó.
Solo quedó la parquedad gestual, babel de muecas, de gestos desnudos de toda deducción, acariciantes los pocos, obscenos los más. 
Solo quedó labios que amagan un beso, labios que se contraen en un rictus de odio. Encogimientos de hombros, puños crispados - ideológicamente alzados-, pulgares levantados otorgando vida, pulgares bajados condenando a muerte, manos extendidas, suplicantes, arrogantes manos lavadas en la cotidiana jofaina de Pilatos, quedaron las manos del Hijo clavadas en un madero o las de un poeta cercenadas en una cancha.
Misericordiosas manos impuesta buscando evitar lo ya inevitable, manos pedófilas repartiendo hostias, crispadas manos en estómagos deformados intentado acallar los aullidos de hambre, manos acariciantes o hechas garras, manos que abandonan la balanza de la justicia para aferrar una picana intentando mutilar nuevas manos que buscan restañar la vieja herida, de donde mana la joven sangre. Gestos, infinitos gestos obscenos, impúdicos o virginales.
Tanto que explicar, tanto que narrar y nadie que lo pudiera hacer desde que nos fuera negada la Palabra.
Advertido de su equivocación, el buen Dios aprendió que no se puede vivir sin ella. 
Fue entonces que resolvió retirarla del arcón de la creación, desempolvarla, quitar de ella el herrumbre y entregársela a los niños, a los locos y los poetas, para que ellos, jinetes de la quimera, seguidores de la utopía, nos hablaran, nos narraran de la esencia de la vida, del eterno sueño aún no alcanzado.

*De la antología “Mariposas de Octubre” del mismo autor. 

0
1
Comentarios Libres