Villa Pehuenia: Secreto en la montaña

Este destino neuquino invita a gozar belleza cordillerana. Lagos, lagunas, ríos, arroyos, playas, montañas, volcanes y araucarias son sus encantadoras expresiones.

EL-VIAJERO | 


Por Esteban Eliaszevich

 

Situada en el centro oeste neuquino, a 1200msnm, se emplaza entre la vera de la rp13 y la costa norte del Lago Aluminé, bajo la tutela del Volcán Batea Mahuida.

Portal del Corredor de los Lagos, invita a admirar cada uno ellos y toda la gracia patagónica a través del Circuito Pehuenia.

Trekking, rafting, mountain bike, cabalgatas y paseos lacustres también permiten intimar con su esencia.

Exquisita gastronomía, muy buenos alojamientos y la paz que trasmite la destacan.

Fundada en 1989, resguarda un territorio inmaculado.

 

Un pueblo joven

Villa Pehuenia cautiva por un entorno privilegiado, repleto de hábitats que proporcionan armonía y relax.

Enclavada sobre acantilados del lago Aluminé, sus penínsulas, golfos, bahías, pehuenes, cerros, lagunas y bosques nativos dibujan su geografía que impacta a primera vista.

En la aldea de montaña resaltan las construcciones alpinas, muchas de ellas segunda residencia, la zona llamada centro comercial, el centro cívico, una costanera, los campings y la Península de los Coihues, albergue de hoteles, hosterías y cabañas, además de viviendas lujosas.

En dicho contexto algo más de un millar y medio de habitantes encontró su lugar en el mundo, y lo comparten con otros miles que se acercan cada temporada a disfrutar la generosa naturaleza. Atrayente escenografía que se disfruta en miradores panorámicos, hay en el municipio y los alrededores, reposando en sus playas, recorriendo senderos, practicando deportes, mediante paseos lacustres, y sobre todo admirando su calma.

Para dimensionarla es ideal trasladarse a los miradores que están en la comarca; Pehuenia y Ciprés. El primero, vecino a la costanera, permite apreciar lagunas aledañas, el puerto natural, islotes en el Aluminé y la península de los Coihues. En esta última, el mirador del ciprés enfoca lo anterior y amplía al Lago Moquehue, el volcán Batea Mahuida y los cerros Teta de Vaca, Chañi y Mocho, mientras oxigena con un bosque de ñires y coihues.

Un mirador imperdible, situado en las inmediaciones de la Villa, lo constituye el Volcán Batea Mahuida; parque de nieve regenteado por la Comunidad Mapuche, a donde se llega mediante un trekking de más de cuatro horas, cabalgando o en auto.

El trayecto hasta allí abre bosques de ñires y pehuenes, y arriba, donde escasea la vegetación, agrada por el colorido que desprenden el cráter del volcán y su laguna, vistas panorámicas de Villa Pehuenia y Moquehue, el Volcán Lanín, y los humeantes volcanes Llaima y Villarica, en el lado chileno. Un regalo para los ojos.

Otro sitio a visitar durante la estadía, es la mencionada Moquehue.

Allí reinan el lago del mismo nombre, que se desliza entre laderas de verde intenso y brinda numerosas playitas donde pasar la jornada, el Cerro Bella Durmiente, hosterías y cabañas. Brinda la posibilidad de llegar a una cascada cercana, hacer canopy, recorrer un parque temático de araucarias, pescar o bien, disfrutar el idílico panorama.

Tras recrear en cualquiera de estos puntos, Villa Pehuenia ofrece degustar muy buena gastronomía, descansar en un manto de silencio y descubrir otros enclaves que manifiestan su gracia, a esta altura inocultable.

 

Trasmite calma

Pehuenia aporta numerosos sitios revitalizantes, donde la esencia de la creación se palpa a flor de piel. El agua es uno de sus elementos salientes, y la Reserva Cinco Lagunas, los paseos lacustres o las jornadas en sus playas así lo testimonian.

La Reserva, administrada por la comunidad mapuche Puel, atesora una porción de paraíso. Antecedida por La Angostura, confluencia de los Lagos Aluminé y Moquehue, y donde prevalece otro paisaje alucinante que convoca a pasar el día en sus playas, las Cinco Lagunas presentan un ámbito de corrales, caminos que ascienden y descienden, tupida vegetación, filas interminables de patos silvestres, y cuerpos de agua, todos impactantes por el entorno que consagran.

Desde la entrada se suceden la Laguna Verde, Pichún y Matethue, la más grande y conmovedora, y algo más alejadas, Laguna Redonda y Ralihuen.

En cualquiera de ellas hay espacio para gozar naturaleza, y en todas, Pehuenia expresa su hermosura singular.

Otra propuesta interesante son los plácidos paseos lacustres por los lagos Aluminé y Moquehue. El recorrido se inicia en el muelle del golfo Azul, a pasos del edificio municipal de Villa Pehuenia, y continúa bordeando las márgenes del lago Aluminé.

La embarcación se desliza por las aguas azuladas, cuya transparencia permite observar la profundidad donde se divisan árboles sumergidos y formaciones rocosas que desde lo cerros se internan en las aguas frías, pasa por islotes, y navega hasta la Angostura, para ya en el Lago Moquehue descubrir la isla Lepén y la figura saliente del cerro Bella Durmiente, que recibe este nombre por la apariencia de su cumbre. Luego de navegar por espacio de 1 hora y media aproximadamente, se comparte un refrigerio para amenizar el viaje, donde los guías también cuentan parte de la historia regional. Gran alternativa para admirar atractivos circundantes.

También pueden empaparse los sentidos practicando kayak, o bien rafting en el Río Aluminé, que ofrece diversos grados de dificultad, siempre enmarcando paisajes espectaculares.

Formas de disfrutar sus ríos y lagos, a las que se unen innumerables playas de arenas blancas que invitan a disfrutar los días en sus amigables orillas.

Vivenciadas cualquiera de las opciones, queda claro que Villa Pehuenia resulta encantadora, sea en el agua o en tierra firme, trasmitiendo calma por todos los flancos.

Todo se potencia al recorrer el Circuito Pehuenia.

 

En el reino del pehuén

En dicho itinerario, sale a luz un conglomerado de paisajes agrestes que enaltecen este prístino rincón patagónico.

La travesía -que integra a los lagos Aluminé, Moquehue, Ñorquinco, Nompehuen y Pulmarí con la localidad de Aluminé- se completa a través de la RP 11, que desde Moquehue se dirige hacia el sur, hacia el lago Ñorquinco. Son poco menos de 40 kilómetros en los que se asciende en cercanías del imponente cerro Impodi, para luego descender a la cuenca boscosa del lago Ñorquinco, extremo norte del Parque Nacional Lanín. El lago, de aguas azules y transparentes, está rodeado de montañas cubiertas de bosques de araucarias, de inconfundible silueta de candelabro, y resulta propicio para pic nic o acampe en pos de deleitarse con todo lo que allí se genera.

Antes de empalmar con la RP23 asoma un valle abundante en cascadas y pequeños lagos como el Pilhué o el Nompehuén, se bordean el río y lago Pulmarí, con islas cubiertas de bosque, se pasa cerca de la laguna de los Giles, un buen lugar para la observación de aves y se puede obtener una vista panorámica desde el mirador de Piedra Pintada. Todos expresan sutilezas alrededor. Si se toma la RP 23 hacia el norte, se regresa al lago Aluminé bordeando el río homónimo. Si se dobla hacia el sur, el mismo río acompaña todo el camino por unos 20 kilómetros hasta la localidad de Aluminé. Este pueblo de montaña es un centro tradicional de pesca deportiva y punto de inicio de excursiones por la región y de actividades que, como el rafting, convocan cada vez a más adeptos.

El río Aluminé lleva las aguas de Pehuenia hacia la cuenca del Limay surcando un paisaje donde las enérgicas aguas muestran sectores con rápidos, escenario de las bajadas que -entre la preparación y el rafting con algunas paradas-, se extienden por un par de horas. En sus orillas se pueden hallar sitios para acampar de manera organizada, desde donde también parten excursiones de trekking y cabalgatas. Aluminé es además la puerta de entrada al lago Ruca Choroi, entre densos bosques de pehuén, y más al sur, a la hermosa región del lago Quillén, ambos lugares que completan magníficamente los soberbios paisajes de la Pehuenia neuquina.

Completado el circuito, la magia regional se amplifica a límites insospechados.

Villa Pehuenia genera bienestar con todos estos atributos, razón válida para elegirla y divulgar su secreto; es el prototipo de una Patagonia aún inalterable.

 

Hoja de ruta

Cómo llegar:

Aéreo Buenos Aires-Neuquén: Aerolíneas Argentinas (www.aerolineas.com)

Auto: Desde Buenos Aires son 1500kms a través de las rutas nacionales Nº 5, 35, 153, 143, provincial Nº 20 (La Pampa), Nacional Nº 151, 22 y provincial Nº 13.

Desde Neuquén capital se accede vía Zapala por la RP 13; son 117 km, de atractivo camino por zonas de alta montaña, entre los 1500 y 2000 m.s.n.m.

Donde alojarse: Hostería Al Paraíso (www.pehueniaalpariso.com)

Dónde comer: La Cantina del Pescador(costanera del Golfo Azul); Parador del Lago(costanera del Golfo Azul); Restaurant Anhedonia (costanera del Golfo azul), Mandra(Centro Comercial), Hostería La Balconada(península de los coihues).

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