Unas 3.000 personas veneraron al Gauchito

Desde el domingo a la noche comenzaron a llegar los promeseros desde distintos puntos de la región para conmemorar al santo pagano en su 140º aniversario.

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Como cada 8 de enero, en el santuario del Gauchito Antonio Gil de la localidad de Villa Rosa,  se conmemora el aniversario de la muerte y del primer milagro del santo pagano. Desde varios puntos de la provincia y del país, se acercan los promeseros a pasar el día entre rezos, bailes y ofrendas.
Sobre la Ruta 25 y próximos a las vías del Ferrocarril  Belgrano Norte, el predio donde está ubicada la imagen del gaucho correntino se viste de rojo para el encuentro: banderas con frases pidiendo protección y agradecimientos visten el alambrado perimetral. Adentro, un escenario y unos parlantes desde donde se hace oír exclusivamente chamamé. Los fieles se animan a bailar bajo los árboles, tratando de escaparle, un poco, a los más de 30º.
Ya en los primeros minutos de ayer comenzaron a llegar llegaron los primeros promeseros. En total, unos 500 fieles que empezaron el día con fuegos artificiales para honrar al santo pagano en el 140º aniversario de su nacimiento. Este año, terminaron pasando unas 3.000 personas. Al tratarse de un lunes, el gran caudal llegó después de las 18.
La presidente del santuario, Liliana Sánchez, cuenta que todo se inició en el 2005, cuando su padre José  (mercedino y vecino de Villa Rosa hace 48 años) junto a un grupo de vecinos fundaron el lugar. Sánchez señala que la imagen actual fue adquirida a través de una donación del Carmen Zúccaro, esposa del ex intendente Humberto Zúccaro.
“Este es un lugar de encuentro: no se paga nada y no le pedimos plata”, resalta la mujer. Mientras que el vicepresidente, Mario Saganía, destaca que hay mucha gente nueva que, por problemas económicos, no puede viajar hasta Corrientes. Según cuentan, desde el 1º de enero que están trabajando en tareas de pintura y acondicionamiento para recibir a los promeseros de varios puntos.
Entre los fieles se encuentra Néstor Pelozo, de Tortuguitas, que viene por primera vez al santuario de Villa Rosa. Hace 3 años hizo la promesa de tatuarse la imagen del santo en la espalda; al concretarse su pedido, al otro año, fue a Mercedes a ofrecerle el dibujo en su piel.
Vestida íntegramente de rojo, con pañuelo y sombrero gaucho, Elma Mabel de Lima, del barrio La Lomita, vino a pasar el día. El Gauchito Gil le cumplió un pedido y ella le agradeció fundando el santuario “Patio Los Nietos” en su barrio, en la calle Los Teros. En el 2004, su nieta Maite de cinco meses estaba internada en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez con pronóstico reservado. Prometió viajar a Corrientes si antes del 7 de mayo de ese año  Maite salía de su internación. Así fue, el 8 de ese mismo mes, estaba en la ciudad correntina de Mercedes agradeciéndole al santo.
Los fieles que ya pasaron ante la imagen del Gauchito Gil, se resguardan bajo los árboles, esperando a los músicos que tocarán en vivo en honor al santo que los representa. La veneración que se ha convertido en un fenómeno de fe popular, es intensa. No para. 
 

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