El trabajo de un científico pilarense, al fuego

Paulo Maffía es biotecnólogo y está desarrollando una manera de combatir a bacterias resistentes. Pero parte de su investigación será incinerada por trabas aduaneras.

INFORMACION-GENERAL | 


Parte del trabajo de un científico pilarense será incinerado, por no poder sortear trabas aduaneras, lo que significará un retroceso de varios meses en su investigación.
Se trata de Paulo Maffía, biotecnólogo del Conicet que además trabaja, entre otros lugares, en la Universidad de Quilmes. Desde hace varios años conduce un proyecto para desarrollar péptidos antimicrobianos que actúen combatiendo bacterias muy resistentes.
Dichos péptidos son proteínas naturales y con propiedades antibióticas, que actúan como medio de defensa ante enfermedades producidas por diversos microorganismos.
“Qué difícil es hacer ciencia y desarrollo e innovación en Argentina –expresó Maffía-. En unos días la Aduana me va a incinerar los nuevos péptidos antimicrobianos que mandé a sintetizar al exterior. El país del sinsentido. Es el mismo Estado que antes me otorga un subsidio de investigación para el desarrollo de nuevas drogas antibacterianas y me paga un sueldo como investigador del Concejo de Investigaciones Científicas y Técnicas”.
En diálogo con El Diario, comentó que el problema “es crónico en el sistema. La ciencia no tiene un tratamiento diferencial, sino que se manejan como con cualquier importador”. Y agregó: “Yo destino mi tiempo y esfuerzo a diseñar estas nuevas drogas, las mando a sintetizar purificadas a EE.UU., pero me las retienen en la Aduana por un código arancelario y me dicen que para sacarlas debo pagar un valor similar a los 820 dólares que salieron los péptidos. O sea, me trata como si fuera un importador que trae llaveros de China”.
En este sentido, el subsidio de investigación (de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Técnica) que le fue otorgado para los años 2017-2019 todavía no fue pagado. Mientras tanto, “compro las cosas con mi tarjeta, y luego me lo devuelven…”.

Al fuego
Con la supuesta intención de aligerar este tipo de trámites, en el país funciona el Registro de Organismos y Entidades Científicas y Tecnológicas (ROECYT), lo que según Maffía “es un parche burocrático que lleva varios meses y cuesta dinero”.
Mientras tanto, el trabajo de estos últimos meses del año se verá perdido, a pesar de que una empresa estaba interesada en probar la investigación en yeguas.
En cambio, los péptidos serán literalmente incinerados: “No es una metáfora –explicó Maffía-. Los queman, y andá a cantarle a Gardel…”. 


El dato
La aduana le exige un pago de 820 dólares para liberar su pedido, aunque el Estado recién le pagará el año que viene lo correspondiente a 2017. 
 

Más Noticias