Tallinn: Una visita al medioevo

Por Juan Manuel Herrera

EL-VIAJERO | 


La capital de Estonia, país situado en el norte de Europa, al lado de Finlandia, Letonia y Rusia, se ubica sobre la costa del Mar Báltico y su encanto fundamental está en su casco antiguo, una ciudad medieval amurallada (declarada “Patrimonio de Humanidad” por la Unesco), que tiene gran cantidad de monumentos, edificios pintorescos, iglesias góticas, torres, murallas y callejuelas románticas. Pasear por la ciudadela, da la sensación de encontrarse inmerso en otra era.

La ciudad antigua está dividida en 2 partes: la ciudad alta (donde vivían los nobles) y la ciudad baja (donde vivía el "pueblo"). Cada de estas dos partes tiene su gracia.

Las atracciones más notables de la ciudad baja es la plaza del ayuntamiento y el Ayuntamiento, con la Farmacia más antigua de toda Europa, la Iglesia del Espíritu Santo (siglos XII - XIV), la Iglesia de San Nicolás y San Olaf - uno de los edificios más altos de Europa medieval.

En la ciudad alta está la catedral de Santa María (construida en 1219), Toomkirik, que tiene dentro los escudos de los feudales alemanes y la colorista catedral ortodoxa de Alejandro Nevsky, con sus cúpulas de cebolla y su ecléctico estilo arquitectónico. Su interior está ricamente decorado con mosaicos e iconos. En frente se encuentra el Parlamento y el Gobierno de Estonia - en el castillo y la casa Toompea, respectivamente. La torre más famosa del complejo es la Pikk Hermann (Largo Hermann), del año 1371 y en ella ondea la bandera nacional estonia. En la ciudad alta hay varios “miradores”, con hermosas vistas de Tallin. Son interesantes las puertas de entrada a la ciudad vieja: la puerta Viruvärav, que conecta la ciudad antigua con su la ciudad moderna y tiene 2 torres medievales, y la puerta Rannuvärav, cerca del puerto. Esta entrada está junto a una torre muy ancha, llamada "Gorda Margarita".

En las callejuelas se encuentran tiendas y talleres de artesanía, restaurantes con música en vivo, cafeterías, tiendas, galerías de arte y hoteles. El espíritu que impregna la atmósfera de la vieja ciudad medieval de Tallinn, la hace muy atractiva todos los amantes de la antigüedad, arte e historia.

Los viajeros deben saber que los países Bálticos son de los más económicos de los que usan el Euro como moneda local, por lo tanto las estadías suelen ser accesibles: los hosteles rondan los 10EURO cada noche y la gran mayoría ofrece Sauna, por la cercanía a la cultura de Europa del Norte y Rusia, donde el vapor caliente ayuda a limpiar los poros y mejorar la circulación teniendo que salir a enfriarse a las gélidas temperaturas de esas latitudes.

Había llegado a Estonia a dedo desde Letonia, y la gente siempre fue súper amable y gentil, y como en Rusia, me sentí como en casa muchas veces.

En Tallinn se ofrecen visitas guiadas gratuitas todos los días donde los guías dan todo en cada salida pues su remuneración depende de las propinas que uno deje al final del mismo; en mi experiencia un sistema genial para manejar el presupuesto y llevarse una mirada muy profunda sobre cada ciudad.

Para cerrar el día recomiendo comer en el viejo ayuntamiento al mejor estilo medieval en una de esas casas de piedra donde te sentás en mesones de madera de época y se come sin cubiertos ya que te sirven en tazones de cerámica hechos a mano con poca simetría dando esa sensación de que estamos comiendo en un tiempo pasado ¿el plato? Sopa de carne y

una cerveza artesanal por 7EUROs. Se come a la luz de la vela y se comparten las mesas con otros comensales. Una experiencia atemporal como Tallin, que se mantiene como si fuera una ciudad medieval en un mundo moderno como en el que vivimos.

 

COMO LLEGAR: BUS LUX EXPRESS

DONDE DORMIR: FAT MARGARET’S HOSTEL (Sauna y Pileta)

QUE COMER: OSO (Restaurantes Centricos cobran 40 EURO por este plato)

RECOMENDADO: IL DRAAKON Comida Medieval en el Ayuntamiento.

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