“Siempre nos movimos a base de ambición”

Pecado Original se alejó de los escenarios luego de más de 10 años de actividad. Sin peleas ni polémicas, se despidieron de su público con dos fechas en Pilar.

CULTURA | 


 

Pecado Original se despidió de su público con dos presentaciones en Pilar, la ciudad que los vio crecer. Sin peleas ni polémicas, sus cinco integrantes repasaron el material de sus tres discos en dos shows para el recuerdo.

El 2 de diciembre  se presentaron en Steparius  junto a sus colegas de Ni Hablar. Al fin de semana siguiente, la cita fue en Alquimia junto a Maldito Pez.

La banda compuesta por  Santiago “El Pichón” Ferraro en la voz, Andrés Maggio en batería, Matías “Meli” Demeli en el bajo y Maximiliano Minestrelli, Patricio Salas y Facundo Maderna en guitarras; supo ganar un Pepsi Music  en el 2009 y ser parte del Cosquín Rock en el 2016.

Maximiliano Minestrelli, guitarrista y uno de sus fundadores, reflexionó sobre todo el recorrido vivido y las conclusiones del final.

SU HISTORIA

La primera fecha como Pecado Original fue en el 2003 en Liverpool Bar, donde están las conocidas cinco esquinas del centro de Pilar. Empezaron haciendo covers de La Renga y Los Redonditos de Ricota, aprovechando la voz ronca de Demeli.

Después de 6 años de ensayos y algunas presentaciones locales, llegó la necesidad de grabar un primer disco con temas propios e incoporaron a  Ferraro  como voz principal.

En el 2008, sale “Animales de sangre caliente” y fue el disco que llevaron a los bares de Pilar y alrededores. “Está grabado en nuestra sala de ensayo con las cosas que teníamos”, detalló el guitarrista y asumió “Mucho tiempo renegamos porque no tenía nada que ver con el sonido en vivo”.

En el 2012, lanzaron  su segundo disco “Entre ruinas y utopías”. Volvieron a hacerlo ellos, pero le sumaron profesionalismo: alquilaron equipos y lo grabaron en el estudio de Ferraro que ya estaba recibido de sus estudios en sonido.

Una fecha que marcó un antes y después en Pecado Original fue una noche en lo que era “Las Preciosas” (en Ruta 8 y San Martín) donde lograron convocar más de 300 personas.

Con la idea en la cabeza de querer ser conocidos  y que necesitaban incorporarse a un circuito de Capital,  decidieron  hacer un tercer disco y empezar un laburo de prensa basado en él.

En el 2015, llega su tercer trabajo “LPM”. “Necesitábamos salir como un aluvión, para poder empujar la banda a que sea conocida en el ambiente”, profundizó el entrevistado.

Su manager les propuso hacer un show en  The Roxy para presentar ese disco. “Era una misión imposible” recordó. ¿El balance de ese primer show en The Roxy? “Fue un show de la concha de la lora”, sintetizó  en pocas palabras y detalló: “Habíamos subido un escalón alto. Fue un salto largo y pudimos apoyar el pie en ese escalón y el nombre empezó a moverse”.

Gracias al disco y empezar a hacer ese circuito  fue que llegaron al Cosquín Rock en el 2016. “Lo vi como un premio al laburo.  Era una responsabilidad aprovecharlo y capitalizarlo. El Cosquín nos había dado el diploma de haber llegado al ambiente: nos conocen, saben nuestro nombre, nos  escucharon alguna vez”, recordó el guitarrista.

EL PRINCIPIO DEL FINAL

El primero en sentir un desgaste fue Pato Salas, quien de común acuerdo con el resto de la banda dio un paso al costado. Se incorporó Facundo Maderna, que siempre estuvo cerca y no era ajeno al grupo.

“La rutina nos obligaba a dedicarle menos tiempo y energía, que antes era toda para Pecado. En nuestro momento fuerte, era todo el tiempo pensar en la banda”, manifestó Minestrelli.

La falta de un próximo objetivo los llevó a tomar una decisión que si bien no les gustaba, les parecía la más sana. “Nos  costó procesarla, entendíamos que era lo mejor. EL público no se merecía que  hagamos algo a media máquina”, confesó el guitarrista. Y agrega. “Ellos (los seguidores) se habían acostumbrado a que hagamos todo al 100%  y que los alimentemos  de cosas nuevas”.

Para despedirse del público, llamaron  a Salas. “Lo decidimos porque  nos alejaba la sintonía del día a día, pero en el escenario éramos una máquina”,  explicó Minestrelli.

Para la última fecha un video sorprendió a los integrantes de la banda: fans, amigos y familiares decidieron dedicarles unas palabras al cierre de una etapa importante para ellos. “Fue una oportunidad para darnos cuenta de lo que significábamos para cada uno”, dijo Minestrelli y detalló: “Es difícil llegar a tomar conciencia de lo que hacen tus canciones, dimensionar lo que una canción significa para otros”.

El último capítulo de esta historia tiene un final abierto: “Tampoco cerramos la puerta. Somos amigos y nos gusta hacer música juntos” destacó el músico y asumió: “Ya lo procesé y entiendo que es una buena decisión. Me hubiese encantado a que se den todos los siguientes pasos que nos faltaron”.

El silencio tomó protagonismo en la entrevista, las frases fueron  más aisladas y el motivo fue evidente: la emoción al recordar las palabras de su padre en el video que proyectaron en Alquimia tocó sus fibras más íntimas. “Mi viejo en el video decía que si todo lo que  hacíamos  aparte de Pecado, le poníamos las mismas energía, definitivamente, nos iba a ir bien”, concluyó Minestrelli.

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