Percepciones

Por Esteban Eliaszevich

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Por Esteban Eliaszevich
Editor El Viajero

El destino que hoy les acerco, es por obra y gracia del Flaco Sánchez.

Todo surgió hace un par de semanas, cuando fuí a La Aldea, para comer en su restaurant, Ahumados Milberg.

Ahí entre charla y charla degustamos ahumados de salchicha parrillera, mix de cerdo con Cole Slaw, asado con barbacoa y ribs con salsa BBQ. Todo exquisito y más acompañado por tinto del mejor. Mi anfitrión le regaló placer a mis sentidos de principio a fin.

Entre plato y plato profundizamos nuestra conversación sobre viajes y valoró algunas recomendaciones del pasado; Chiapas y Siaan Kaan en México, y Chaltén y Valles Calchaquíes en Argentina, entre otros.

Cuando nos estaban sirviendo café me preguntó que tenía pensado publicar hasta fin de año y que lugares pensaba visitar en 2018. Le dije que saldrían Ciudad del Cabo como destino internacional, y Patagonia, en destinos nacionales, supongo que hasta marzo inclusive.

“El Flaco”, lector de la primera hora, me hizo un alto y pidió detalles sobre destinos patagónicos. Sabe que la recorrí una y otra vez, y que amo ese lugar en todas sus versiones; austral, andina y marítima. Conozco la meseta, los valles cordilleranos y cada accidente costero desde Viedma hasta el Parque Nacional Tierra del Fuego. Y cada uno de esos rincones, sublimes, me gusta compartirlos. Por eso nunca voy a entender la gente que conoce Miami o Madrid y no pisó jamás este maravilloso territorio que nos legó la creación primero, y luego el General Roca y el Perito Francisco Moreno, mucho más acá en el tiempo.

Gracias a ellos, observe en reiteradas ocasiones esos paisajes colosales que se multiplican de Ushuaia a General Pico y del océano a la cordillera y que tanto bienestar me generan.

En eso el Flaco Sánchez aprovechó a servirme otra copa de malbec para acompañar el postre y decirme que este verano quería ir con su familia a algún sitio que lo contacte con la naturaleza y donde se pueda activar en ella mediante trekkings, rafting, pesca, ciclismo y otros deportes al aire libre.

Y algo más, que se coma bien y sea seguro. Fundamental.

De inmediato me inspiró, me resolvió que publicar en esta edición y así se lo hice saber, diciendo que lo que hoy iba a leer era un tributo a lo bien atendido que me siento en Milberg cada vez que voy. Así que anda tranquilo, flaquito querido, Villa Pehuenia es justo lo que andás buscando.

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