Parque Nacional Tikal: La revelación maya

Magníficos vestigios arqueológicos, inmersos en exuberante naturaleza, distinguen este yacimiento guatemalteco. Viajeros y exploradores de todo el mundo lo señalan como un sitio con energía especial.

EL-VIAJERO | 


Por Esteban Eliaszevich

 

El Pn Tikal, de 576 km2, se encuentra en el Norte de Guatemala, en el departamento de El Petén.

Integra la Reserva de la Biosfera Maya y el sitio arqueológico abarca 1600 hectáreas.

Los trazos de palacios, templos, plataformas ceremoniales, canchas de pelota, terrazas, plazas, avenidas y baños, cada uno lleno de suficiente misterio y encanto, fascinan al visitante.

También destaca su fauna, donde pueden verse monos aulladores, monos araña, loros, coatíes, tucanes, ocelotes, y hasta ocasionalmente, el jaguar, entre otros.

Un santuario que deja huella.

 

Abre las puertas

La reserva natural y cultural más célebre de Guatemala, declarada parque nacional en 1955 y Patrimonio Mundial por Unesco desde 1979, late repleta de misticismo. Y esa energía, allí se absorbe a cada instante.

Para descubrirla es recomendable llegar hasta la isla de Flores, situada unos cuarenta minutos al Sur del Parque Nacional, desde donde parten la mayoría de las expediciones a las ruinas arqueológicas dispersas por la región.

Hay paquetes turísticos por una, dos o tres jornadas, que incluyen aéreo, hoteles y traslados y desde la capital guatemalteca se arriba al Aeropuerto Internacional Mundo Maya tras un vuelo de 40´.

Ya en tierra la isla sobresale en el radiante lago turquesa Petén Itzá, unida al continente con Santa Elena a través de un extenso puente. Dibujada entre las clamorosas aguas y recubierta con viviendas de hasta tres plantas coloreadas en tonos pasteles, le adosan más belleza al contexto la iglesia y plaza principal y un mirador que tributa buenas vistas del lago y pueblos aledaños.

Otra referencia de la isla se obtiene al navegar las aguas, donde se vislumbran techos rojizos a dos aguas, en ladrillos o chapas, palmeras trepando al cielo y el campanario de la iglesia imponiéndose solemne ante todo y todos.

A orillas del Petén Itzá, además, cantidad de bares y restaurantes sustentados como muelle brindan atardeceres de ensueño. Pueden apoderarse de ellos degustando algún rico trago, o bien, comiendo Blanco, pez típico de la zona que destaca en la gastronomía guatemalteca.

Flores también cuenta con cantidad de agencias de viajes que hacen la excursión a Tikal y variada infraestructura hotelera, que va desde hoteles cinco estrellas y resorts, hasta hostales y hospedajes, para todo tipo de presupuestos.

Como resultado de todo ello la isla es visitada por millares de turistas, que dan un toque cosmopolita y otorgan una atmósfera animada. Flores aporta gracia y recibe de buen a modo a quienes visitan Tikal; centro del reino maya.

 

A secretos sagrados

El Parque Nacional conserva uno de los sitios arqueológicos más deslumbrantes del Mundo y vivenciarlo, es un privilegio.

El tramo entre Flores y Tikal se consume a la vista entre cerros ondulados y el lago Petén Itzá irradiando tonos topacio, hasta llegar al Centro de Visitantes, un edificio moderno adyacente a la antigua aguada de Tikal que contiene un mapa en relieve del sitio, restaurante, baños, tienda de postales y artesanías y una oficina de correo.

El horario de visita es de 6 am a 18 pm y hay opción de ingresar al Parque al amanecer, a eso de las 430 am y con un costo extra, para ver como el sol emerge y reverla las cresterías de las pirámides entre la bruma de frondosa selva. Vale la pena en el horario que sea, aunque bien temprano es mejor porque hay menos gente y posibilita participar del espectáculo único que brinda la conjunción de naturaleza y arqueología.

La visita a Tikal, que se traduce como "el lugar de las voces" o "el lugar de las lenguas", pero también es conocido por el nombre maya de Mutal o Yax Mutal, que significa "paquete verde" o "primera profecía", es recomendable hacerla con un guía para optimizar la recorrida y empaparse de la historia del lugar.

Así se aprende que en su apogeo era sede del poderoso clan Jaguar, donde reinaba Jasaw Chan K’awill I (conocido como Ah Cacao o Sr cacao) y que la ciudad se estableció alrededor del año 600 A.C. y reinó por otros 1,500 años como el centro religioso, científico y político del mundo maya.

Las excavaciones en el área empezaron por primera vez en 1848 y aún se siguen descubriendo y desenterrando misterios todos los días de este lugar sagrado, donde es posible ver sacerdotes mayas de las diversas etnias celebrando sus ritos, reverenciando al corazón del cielo y al corazón de la tierra.

Una gran cantidad de las estructuras existentes han sido excavadas y restauradas y miles de personas las visitan cada año. Las más corrientes son las pirámides mayas, inspiradas en las montañas sagradas, a las cuales atribuían con el poder de dar el alimento básico vital: maíz.

Las más famosas son El Templo del Gran Jaguar, donde se encontró la tumba del Sr Cacao; El Templo de las Máscaras; El Templo del Sacerdote Jaguar; La Acrópolis Norte: La Acrópolis Central; La Gran Plaza; La Plaza del Mundo Perdido y El Templo de las Inscripciones. Sobresalen entre otros 42 diferentes palacios encargados de hacer sentir de cerca lo magnífica y tecnológicamente avanzada que era la sociedad maya. Por cosmovisión y alto desarrollo cultural, artístico, arquitectónico, urbanístico, matemático, astronómico, agrícola y comercial, Tikal trasmite esencia a cada paso y la comparte con todo el que hasta allí llega.

Para un mundo armónico

El sitio excavado más grande de las Américas contiene algunos de los restos arqueológicos más fascinantes de la antigua civilización Maya y descubrirlo es uno de los mayores legados de Guatemala para toda la humanidad.

Tras el centro de visitantes, hacia el Oeste, asoma el Templo IV o de la serpiente bicéfala, la pirámide más alta de Tikal (trepa a los 65 mts). Ideal llegar al amanecer, cuando aporta una magnífica panorámica desde su cima dejando ver como asoman, simulando rascacielos, las crestas de las pirámides de los Templos I, II y III. Desde allí se obtiene una visión conmovedora que traslada a otros tiempos. La experiencia retribuye con creces el esfuerzo de llegar al tope, a través de unas escaleras no aptas para vertiginosos.

Al bajar, al cabo de unas horas, las calzadas trazadas con soberbia conducen entre la misteriosa selva, donde se observan monos que saltan entre lianas y gritan a pecho partido, junto a estelas y altares (monolitos) que reflejan y conmemoran a los señores y la historia que comenzaban a escribir como cultura. A cada paso, el asombro sobre el poderío Maya se apodera del visitante.

Cercano al Templo IV se ubica Mundo Perdido, que cobija el edificio más antiguo de Tikal; La Gran Pirámide. Tiene 35 mts de altura y conforma un complejo astronómico. Desde su cima se presentan las crestas de los templos I, II, III y IV emergiendo entre el verde menta de la selva.

Alrededor de la Gran Pirámide se levantan edificios ceremoniales, un triple juego de pelota, unos templetes y un palacio. Otro cuadro magnífico que quita el aliento.

A metros de allí surge el Templo III, del Gran Sacerdote, que impone sus 60 mts de altura entre árboles gigantes y otras visitas colosales.

La exploración finaliza en la Gran Plaza, epicentro del sitio y otro espectacular conjunto arquitectónico. Lo conforman el Templo I, Gran Jaguar, de 45 mts de altura hacia el Este y el Templo II, de las Máscaras y de 38 mts de altura, hacia al Oeste combinados como torres gemelas. El Sur cobija la Acrópolis Central, palacio y centro administrativo donde residía Ah Cacao y el Norte, una acrópolis con edificios ceremoniales y mausoleos familiares. Ascendiendo a la cima del Templo II, se contempla todo el entorno fantástico. Uno puede pasar horas observando y sentir a cada instante como los mayas integraban espacios a su alrededor.

Como cierre se pueden visitar los dos museos: el de las Estelas, actúa como conservatorio de piezas, y Morley, que exhibe artefactos descubiertos durante las excavaciones.

De la manera que se recorra, Tikal aporta una experiencia inolvidable y un sitio para el recuerdo.

En toda su extensión comparte la grandeza de la civilización Maya y abre las puertas a sus secretos sagrados para un mundo armónico: honrar y respetar la madre naturaleza, clave de un mundo mejor. Captarlo, es la mejor ofrenda que se trae el visitante.

 

Hoja de ruta Como llegar: Buenos Aires- Ciudad de Guatemala por Copa Airlines (www.copaair.com) Ciudad de Guatemala-Flores por Tag Airlines (https://tag.com.gt/) Donde alojarse: En Flores Hotel Isla de Flores (http://hotelisladeflores.com/)

Datos: La entrada al PN Tikal cuestas us$21 o Q 150 por día, por persona. No incluye museos ni horario de visitas especiales. Hay una entrada adicional al parque de US$ 13 o Q 100 por persona para ver el amanecer o el atardecer en Tikal. El precio de acceso a los museos es de US$ 4.20 o Q 30 por persona. Los boletos de entrada se deben comprar preferiblemente con antelación en cualquiera de las oficinas de Banrural (Banco desarrollo Rural).

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