Río de Janeiro: Un estado de alegría

Por Esteban Eliaszevich

EL-VIAJERO | 


Su geografía, música, entretenimiento, arte y espacios al aire libre enamoran.

Playas, paisajes de ensueño, variada oferta cultural y eventos multitudinarios la prestigian. 

 

Situada en la costa occidental de la bahía de Guanabara, es la segunda ciudad más grande de Brasil y capital del estado de Río de Janeiro. 

Las playas de Copacabana e Ipanema, los miradores de Pan de Azúcar y Cristo Redentor (una de las siete maravillas del mundo moderno), sierras y bosques tropicales, y la celebración del Reveillón y Carnaval, le dan fama internacional.

Cuenta con excelente hotelería y gastronomía de alto nivel.

Uno de los destinos turísticos más visitados de Sudamérica

 

La ciudad maravillosa

Río invita a pasarla bien. Siempre. Paraíso natural y urbano, recrean sentidos y generan bienestar, su mar, selva, sierras, ritmos de bossa nova y samba, hedonismo y relax.

Para gozarla a pleno, es recomendable alojarse en la zona sur por su contacto directo con el Océano Atlántico y fácil traslado a sitios donde la apretada urbe expone gran belleza escenográfica.

Sofitel Ipanema (ex Ceasar Park) hotel de lujo localizado frente a la playa de Ipanema, en la Avenida Viera, Souto, potencia estadías. Habitaciones y suites muy confortables; excelentes vistas de Ipanema y gastronomía deliciosa lo jerarquizan. De hecho, su restaurante Galani, regala una experiencia culinaria inolvidable. Sofitel, además, ofrece interesantes opciones para disfrutar el tradicional festejo de Carnaval. Excelente anfitrión, es satisfacción garantizada.

Bien instalados, es hora de gozar las arenas; el gran atributo carioca.

La playa más popular, Copacabana, junto a Leme, amplia y familiar, yacen en una bahía flanqueada por el Fuerte de Copacabana, a un lado, y por el Morro de Leme y la eterna silueta del Pan de Azúcar, al otro. Enfrentadas a enormes edificios y establecimientos hoteleros, destacan su rambla ondeada en blanco y negro, bares y kioscos allí asentados, refrescantes palmeras, finas arenas doradas cubiertas de centros de musculación, canchas de fútbol 11, fútbol 7 y de voley, hasta culminar en un mar de azul infinito.

Amigable en toda su extensión, convoca a gozar naturaleza en plena ciudad.

Lo mismo sucede con Ipanema y Leblon, de riberas angostas, más espacios para deportes y panorama espectacular. Enmarcadas entre Arpoador, peñón que se interna en el mar, y el cincelado Cerro Dos Hermanos, recubierto por la favela Vidigal que lo disfraza de arbolito de navidad cuando enciende sus luces, resguardan atardeceres magníficos; otro lugar donde Río impone encantadora presencia.

Más opciones para disfrutar sol y mar son playa Vermelha, en el barrio de Urca, a los pies del Pan de Azúcar y, algo más alejadas San Conrado, donde es común ver volar parapentistas y Barra de Tijuca, de arenas limpias y aguas transparentes con olas perfectas. Todo el litoral propicia agradables jornadas playeras y, algo fundamental, esencia carioca. Es parte de su fascinación y sello distintivo, que la hacen una ciudad maravillosa.

Al combinarse con diversos sitios de interés, su impronta se amplifica a cada paso.

 

 

Llena de encantos mil

Río es playa, mucha vida al aire libre y colección de paisajes memorables.

Cerro Corcovado y Pan de Azúcar lo dimensionan cabalmente.

A la cima del Cerro Corcovado se puede ir en tren desde Cosme Velho; tras atravesar un empinado bosque tropical, lleva donde reina el Cristo Redentor y vistas inigualables de la Bahía de Guanabara, el estadio Maracaná, Pan de Azúcar, el Jardín Botánico, la Laguna Rodrigo Freitas, el Jockey Club y el litoral con su intenso mar azul. Amerita la visita.

Pan de Azúcar, por su parte, deja ver las curvas perfectas de la Bahía de Guanabara, interminables hileras de playas, fortalezas, edificios históricos y parte de la ciudad de Niteroi. Ambos miradores amplifican la belleza de la ciudad. 

Ya en tierra, entre las sierras y el mar, la zona sur brinda más lugares encantadores para disfrutar naturaleza: la Laguna Rodrigo Freitas, el Jardín Botánico y el PN Tijuca.

La Laguna, rodeada de parques, canchas de fútbol, pistas para caminatas, patinaje y bicicletas, atrae por el paisaje y su polo gastronómico, distribuido en kioscos, donde ofrecen desde comida alemana a japonesa, además de música en vivo por la noche. 

El Jardín Botánico, entre los diez más importantes del mundo, agrada por sus llamativas orquídeas y palmeras imperiales que parecen trepar al cielo.

Finalmente el PN Tijuca, el mayor bosque urbano del mundo, dividido en tres núcleos, Floresta de la Tijuca, Serra da Carioca y Piedra Bonita, es Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera, que transpira verde y contagia vida en cada uno de sus rincones. 

A tamañas expresiones naturales deben añadirse manifestaciones históricas y culturales.

La zona norte, vecina al centro, refleja el pasado colonial. Edificaciones y monumentos salientes como el Palacio Imperial; las iglesias Do Carmo y Candelaria; el Palacio Tiradentes; el Monasterio Sao Bento; la Biblioteca Nacional; el Teatro Municipal y el Museo Nacional de Bellas Artes, descubren un valioso patrimonio arquitectónico.

Otros imperdibles del lugar son los barrios de Lapa y Santa Teresa.

Lapa destaca por su acueducto romano con 42 arcos, construido en 1750, y hoy viaducto del tranvía (bondinho) que lleva a Santa Teresa; por la catedral metropolitana, de forma cónica y recubierta de refinados vitrales, y por sus noches vibrantes en la Rua Lavradio, punto de la diversión informal carioca.

Santa Teresa, epicentro de la bohemia y grandes escuelas de samba, apenas frecuentado por el turismo masivo, sobresale por su atmósfera cordial y estética colonial.

Donde sea, la ciudad deslumbra, porque está llena de encantos mil.

 

 

Es el corazón de Brasil

Río se vanagloria por su naturaleza, cultura y eventos multitudinarios como Reveillón y Carnaval, que la prestigian en todo el mundo. Conmemorado la semana pasada, Reveillón convocó 3000000 de visitantes a las playas cariocas para celebrar la llegada de este 2018.

Por su parte el Carnaval, uno de los más famosos del mundo, atrae turistas de todas las latitudes que quedan fascinados con el espectáculo reinante. Cada año desfilan en el sambódromo las escuelas de samba que representan a barrios cariocas y ciudades del estado fluminense, las cuales deben cumplir un estricto reglamento. El jurado otorga calificaciones por cada aspecto exhibido en el desfile, y la escuela de samba que reúne mayor puntaje se corona campeona. Si bien la fiesta de carnaval más conocida de Río es el desfile del Grupo Especial que se realiza en el sambódromo, en toda la ciudad hay celebraciones con bandas y blocos callejeros, bailes populares, eventos privados, desfile de las escuelas de samba del Grupo de Acceso y el desfile de campeonas, así como ensayos de las escuelas de samba que se pueden visitar todo el año.

En eso días la decoración de la ciudad, las escuelas de samba, los ensayos, los concursos de fantasías, la elección del rey Momo, de la reina, de las princesas, las espectaculares carrozas, las vestimentas y las desnudeces acordes con el clima cálido de la tierra, el movimiento y el ritmo, la música, la luz y la increíble acumulación de belleza, expresan la mejor cara de Río.

Tanto en Carnaval como en Reveillón, la ciudad trasmite su carácter festivo, propiciando experiencias inolvidables.

Para finalizar quiero compartir con ustedes sitios poco conocidos por los turistas, que invitan a disfrutar el auténtico sabor de la cocina brasilera: Shirley, Bar Bracarense y Bar Do Mineiro. Los tres son un clásico carioca. 

El primero, para mí, es de los mejores restaurantes de comida marina de Río. Queda en Leme, a pasos del Othon, que valga la mención, aporta una buena terraza para aperitivos, y provoca placer único al paladar con sus platos tan bien preparados.

El Bar Bracarense queda en Leblón y es ideal para visitar después de la playa. Allí se degustan sándwich, porcoes y petiscos (especies de tapa española) y beben  cervezas, caipirinhas o whiskies en un ambiente copado por cariocas de todos los barrios. Imperdible.

Bar do Mineiro, por su parte, se encuentra en lo alto de Santa Teresa y es el lugar donde mejor preparan la feijoada de todo Río. Su ambiente y el plato ameritan la visita.

En todas y cada una de sus expresiones, la ciudad maravillosa y corazón de Brasil, llena de encantos mil, aporta siempre un estado de alegría. Motivo valedero para gozarla siempre.

 

Hoja de ruta

Cómo llegar: Buenos Aires-Río de Janeiro; Aerolíneas Argentina (www.aerolineas.com.ar)

Dónde alojarse: Sofitel Ipanema, AV Vieira Souto 460 Ipanema   (www.sofitel.com)

Dónde comer: Restaurant Galani, Hotel Sofitel Ipanema; Shirley R. Gustavo Sampaio 610 (Leme) , Bar Bracarense  R. José Linhares, 85 - Leblon, Bar Do Mineiro Rua Paschoal Carlos Magno, 99 - Santa Teresa


 

 

Más Noticias