Goleador en la tierra del frío

Pato Tabarez se afianza en Hispano Americano. Cuenta cómo es la vida en Río Gallegos y sostiene que “extraña todo de Derqui”.

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Aprovechar las oportunidades. En eso anda Patricio Tabarez en el extremo sur del país. Lejos. Muy lejos de ese Derqui del que asegura “extrañar todo”. A 2.530 kilómetros de su lugar en el mundo, Pato busca su lugar en la elite del básquet argentino. 
En Río Gallegos, la capital de la provincia de Santa Cruz, el alero integra el plantel de Hispano Americano que va por su segunda temporada en la Liga Nacional y si bien era una ficha valorada desde el inicio de la temporada, en la última semana su nombre pobló la tapa de todos los medios locales.
Es que el derquino aprovechó su chance (faltaron cuatro titulares y elevó considerablemente la cantidad de minutos en cancha) y la rompió frente a Estudiantes de Concordia, duelo en el que aportó 30 puntos, 2 rebotes, 2 recuperos y un par de asistencias para el agónico éxito de su escuadra. “Me salieron todas. Cuando estás derecho hay que aprovecharlo, apuntó sin falsa modestia”, el alero de 26 años y 1,99 metros.
Esta brillante faena no hizo más que confirmar el buen momento que atraviesa Tabarez, quien ha ido de menor a mayor en la temporada. “Me pone contento porque es un gran esfuerzo venirse tan lejos al sur y sería bastante feo que las cosas salieran mal. Me pone contento el presente que estoy teniendo ya que por suerte todo se va acomodando y estoy más tranquilo”, remarcó.
Ese buen presente deportivo ayuda a terminar de amoldarse a una ciudad diferente a todo lo que conocía y maquillar lo que se dejó atrás. “Extraño todo de Derqui, sobre todo la familia y el club, que es casi mi primera casa porque me crié ahí”, blanqueó.

Vida en sur
El talentoso alero pilarense ya es parte del círculo privilegiado de nuestro baloncesto desde hace varios años ya que vistió las casacas de Olímpico (2010/11) y Obras Sanitarias (2014 a 16) pero más allá del objetivo deportivo, la mudanza al extremo sur del país supuso también un desafío en lo personal.
“No me costó definirme pero no niego que hubo nervios por distintos factores pero sobre todo porque era volver a la Liga”, le contó Tabarez a El Diario. De todos modos, reconoce que la vida diaria no es de las más fáciles: “es lejos y hace mucho frío, Incluso ahora en verano”. 
De todos modos remarcó que la presencia de su entorno en la ciudad  “hace todo más llevadero y tranquilo. “Me acompañan mi señora Florencia y mis dos perras, Dana e Isabella y eso ayuda mucho. Para los que vienen solos es más difícil”.
Ante ese panorama y la “robótica” vida de basquetbolistas de alta competencia (entrenamientos matinales y vespertinos, muchos viajes y partidos), de la puerta de su casa para afuera, un recién llegado a la ciudad se hace fuerte con sus compañeros. Y eso también ayuda a fortificar el plantel. “Somos todos de muy lejos y nadie tiene muchos allegados. Eso hace que nos juntemos con los chicos y el grupo se hace más fuerte. Estamos todos en la misma, tratamos de juntarnos, salir a comer juntos y lo aprovechamos. Además no conocemos a nadie más que los dirigentes”, relató.
Pese a sus casi 100 mil habitantes, Río Gallegos “tiene muy poca vida nocturna”. Eso acota las posibilidades de diversión pero tiene un argumento: “no hay casi nada para estudiar y los chicos acaban el secundario, salen y vuelven de más grandes”. “Hay muchos chicos hasta 18 años y mayores de 30 para arriba, en el medio, muy poco”, agregó. 


Equipo federal
A más de dos mil kilómetros de distancia, Tabarez sigue todo lo cerca que se puede el devenir de Derqui en su temporada debut en el Federal. Y le tiene fe al equipo. “Era sabido que le iba a costar la adaptación pero lo está llevando bastante bien y sin hacer locuras económicas”, analizó. Y apostó por la continuidad del club en el tercer escalón del básquet argentino: “van a sacar la situación adelante. Es preocupante pero no alarmante y confío en el plantel”.


La política en río gallegos

“Acá se odia mucho y fuerte al kirchnerismo”

-Vivís en el corazón del kirchnerismo, ¿Cómo es el presente político desde ese lugar?
- Cuando llegué pensé que iba a ver mucho kirchnerismo, pensaba que era todo K pero es todo lo contrario. Acá se odia mucho y fuerte al kirchnerismo, sobre todo a Néstor y Cristina. Cuando Zannini cayó preso, la gente salió a la calle a festejar y hasta hubo bocinazos. Me sorprendió mucho. Me gusta estar al tanto de la política pero quiero estar al margen de las polémicas y prefiero guardarme las opiniones.

-Los canales muestran permanentes conflictos en Río Gallegos, ¿es una ciudad convulsionada o esa visión es distorsionada?
-Sí, acá se lo siente así también. De los siete meses que llevo en Río Gallegos, en cuatro estuvo la calle de la gobernación cortada por atraso en los pagos. Hay mucho piquete y como la ciudad es chica se trastorna todo. Siempre hay quilombos. Se nota el disgusto de la gente porque se depende mucho de lo estatal, hay mucha subvención.


 

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