Correo de lectores



LOCALES | 


Paseando por Derqui 

Sr. Director: 
Cada vez me cuesta más salir a caminar por mi ciudad y aunque me esfuerzo y me digo que la cosa no está tan mal, termino regresando a mi casa antes de que el paseo pueda denominarse como tal.
Todo empieza cuando cae el sol del verano, decido salir a tomar aire y lo primero que veo es una especie de laguna en la esquina de Sarmiento y Dr. Fulco, justo frente a la Unidad Sanitaria. En vano resulta gastar dinerales en campañas contra el dengue si el dueño de ese complejo de departamentos decidió tirar su mierda a la calle. Ese primer pensamiento, me asalta.
Camino una cuadra luego de sortear bolsas destrozadas de basura orgánica en la misma vereda de la Unidad Sanitaria, basura destrozada por jaurías de perros callejeros, alimentados por benefactores amantes de los animales que no se dan cuenta del peligro que suponen para los peatones, cuando se cruzan a ladrar desesperados frente a los vehículos, obligando a maniobrar peligrosamente para esquivarlos. Varias veces vi autos o motos que casi se suben a la vereda por esquivar estos animales (me refiero a los perros, no a los benefactores anónimos).
Cerca del lugar, enormes camiones ocupando toda la vereda de domicilios particulares o comercios sin respetar el horario de carga y descarga de mercadería. Esto le parecerá un tema menor si usted no es propietario de un comercio con vidriera y la misma solo es visible algunas pocas horas del día laboral, aunque el impuesto que paga sin duda es de tiempo completo. Y si no tiene un comercio, tampoco tiene porqué ver su vereda ocupada por mercadería a cualquier hora o dar grandes rodeos evitando los camiones para acceder a su domicilio. A esto sumemos la basura que suele quedar, ya que el barrendero no puede hacer su trabajo correctamente si la vereda está siempre ocupada o llena de agua servida, por poner el caso anterior.
Sigo caminando y debo bajar a la vereda porque la calle está tomada por un montón de chatarra, ya que llamarle vehículos a un desarmadero de latas que se enciman en la vereda del improvisado taller mecánico, no sería correcto. En una época tuve un comercio y recuerdo que al poner un bicicletero para comodidad del cliente, a los pocos días vinieron inspectores para cobrarme por el mismo. Hoy que hay más personal juntando cebo debería haber más inspecciones también. Porque tributar tributamos pero a cambio ¿qué obtenemos?
Le sigo contando que obtenemos…
Obtenemos una plaza que en una época daba gusto, con su césped verde y su placero cuidando las plantas. Un pulmón de la ciudad donde se podía estar tranquilo. Hoy la plaza ya no tiene césped porque desde el Municipio nos mandan ferias de las colectividades, ferias del usado, ferias de artesanías… ferias que no necesitamos y que terminaron destrozando el lugar. Si a esto le sumamos que las bicicletas circulan sin control por las sendas peatonales mientras las motos andan en una rueda por las calles circundantes y los chicos con gorrita cuyos papás les compraron el autito van atronando ese asqueroso sonido sincopado desde un equipo de audio berreta pero que sale más que el propio vehículo… 
¿Algo no está bien verdad?... Ni hablar de pararlos y comprobar que tengan luces y seguro, para qué, si ya sabemos que no lo tienen. ¿Para qué tanta Gendarmería o guardia ciudadana si se ven circular vehículos sin luces, motos en una rueda y sin casco? 
Y uno sigue caminando y otros chicos también con gorrita, reunido en círculos de ocho o diez dicen cosas sinsentido y putean a los gritos creyéndose los reyes del rap justo al lado del mástil de la bandera del pueblo argentino que no supimos conseguir… Eso sucede al lado de los chiquitos que van a jugar a la plaza, porque además Derqui se pobló de muchísimos departamentos que son como cajas de zapatos, bien chiquitos y sin nada de verde.
Ni hablar de las luminarias que faltan en la plaza de Derqui y en las calles en general. Desde el Municipio aparecen los señores políticos hablando de seguridad y de cámaras y demás pero sin luz las cámaras no captan demasiado, ¿o serán infrarrojas?
Camino un poco más con el humor ensombrecido y veo en la vereda de una casa particular un puesto de choripán. No voy a preguntar por el control que puede tener este producto ni por el inexistente permiso a venderlo en la vía pública pero ¿por qué debo cruzar de vereda para no quedar ahumado y con olor a choripán? Al vecino de al lado ¿no le molestará también? ¿Dónde quedó mi libre albedrío?
Y apenas una cuadra más, un tachín, tachín, tachín… empieza a hacerse más potente hasta un tachín, pum pum, tachín, pum pum! Y resulta que son los muchachos de la murga que ensayan medio año jodiendo a todo el mundo para tocar el bombo en los corsos. Medio año de tachín tachín, bum bum! ¿Para dos días locos? Tanto deben ensayar para generar un ruido sin ninguna métrica tonal?
Podría seguir pero no quisiera aburrirlos ya que vuestra paciencia debe tener un límite también. Solo resta aclarar que no pertenezco a ningún partido político y desde hace años todos me parecen la misma basura. Repiten el mismo y viejo cuento cerca de las elecciones y después hacen lo que se les canta. Se trata solo de ganar para acomodar a parientes, amigos y pegacarteles en puestos de mentira que no brindan ninguna solución al ciudadano. ¿No me creen? Bueno entonces díganme que pasó con la Casa de la Cultura de Derqui, por ejemplo.
Dicho esto y dejando en claro que todos los últimos gobiernos que tuvimos fueron un desastre se entenderá que lo único que pretendo es que simplemente alguien tome las riendas y empiece a caminar la ciudad y haga cumplir las ordenanzas. Noches atrás en la plaza de Derqui mientras de un parlante atronaba la clásica cumbia villera justo al lado de los juegos de los niños, había dos puestos donde cobraban cinco pesos para tirarle una pelota a cuatro latas y frente al delicado stand lucía orgulloso el cartel “Dirección de Turismo Pilar”. No jodan che, ya no puedo mirar para otro lado… y es en este punto en que decidí dar por culminado mi paseo!

Maximiliano Brod (maxbrod72@gmail.com)
 

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