Cattaneo y Gardelín hicieron bailar al Colón

El DJ presentó Connected, un espectáculo inédito en el país. El director pilarense estuvo a cargo de la orquesta sinfónica. Hubo invitados y homenajes a exponentes de la electrónica.

CULTURA | 


Fuera de los ámbitos convencionales en los que hasta ahora se pone en escena la música electrónica en América Latina, el DJ Hernán Cattáneo logró este jueves convertir al Teatro Colón en un escenario mágico, en donde la incorporación del concepto “sinfónico” permitió a su público descubrir que es posible superar fronteras.

La histórica velada contó con la participación crucial de un pilarense: Gerardo Gardelín, encargado de dirigir a la orquesta sinfónica que acompañó a DJ.

Para los exquisitos que aprecian más de cerca lo que Cattáneo propone en vivo o en sus grabaciones, el ámbito espacial, arquitectónico, sonoro y también lumínico del Colón permitió “meterse” de lleno en esa particular sonoridad que, además en esta ocasión, sirvió de homenaje a quienes lo inspiraron.

Por eso, no faltaron versiones de diversos artistas, como Massive Attack, Moby, Underworld o Chemical Brothers. Además, en esta presentación hubo numerosas acertadas intervenciones, como la de Nick Warren con sus bombos electrónicos, el guitarrista Esteban Battilana, Zucker en el bajo, Josefina Silveyra, e incluso Richard Coleman (líder de Fricción y Los 7 Delfines), con un cover de “Enjoy the Silence”, de Depeche Mode. También tuvo su espacio la soprano Oriana Favaro, en “Closer”, tema de Cattaneo & Suondexille.

Las funciones continuarán hoy y el lunes.

Conexión

En esta puesta, muchos de los aciertos en el ensamble sinfónico corresponden indudablemente a la batuta del maestro Gerardo Gardelín, un director de vasta experiencia en distintas formas de expresión en los escenarios, y mucho vínculo con lo artístico, por ejemplo en las memorables puestas de musicales como “Los productores”, “El joven Frankenstein”, “Chicago” y “Sugar” entre otros, aquí al frente de una orquesta de 50 músicos.

La precisión en el ensamble de estos mundos, el del DJ, la electrónica y lo sinfónico, funcionó como un mecanismo de relojería, y permitió dar a la propuesta la suficiente altura que necesitaba en este ámbito.

En un Colón repleto, quizás el mayor entusiasmo estuvo en las bandejas superiores a los palcos, pero sin lugar a dudas el resultado es haber sorprendido al público de Buenos Aires con un espectáculo aquí novedoso, y que de esta forma abre la puerta a esta nueva idea de ensambles y puestas en escena en el futuro.

 

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