Biblioteca y compromiso

La Ernesto Sabato celebró sus 18 años. Es uno de los puntales de la cultura en la localidad. La palabra de los fundadores.

CULTURA | 


En la tarde del domingo, la Biblioteca Popular Ernesto Sabato, de Villa Rosa, celebró sus 18 años, con un festejo en el que abundaron los recuerdos y el compromiso de seguir aportando un granito de arena para el desarrollo cultural y educativo de la localidad.
Tal como recordó Sergio Gabriel Varela, del espacio Quiero Villa Rosa, la fundación de la entidad se dio formalmente en febrero de 2000. Sin embargo, las primeras reuniones empezaron el año anterior en lugares como la salita de primeros auxilios.
De la celebración formaron parte fundadores como Néstor Sito, Ciancio, David y Elsa Robin, quienes relataron anécdotas sobre el origen de la institución ubicada en Libertad y San Martín. En este sentido, se destacó el recuerdo de la imposición del nombre, idea de Diego Sito, hijo de Néstor. Como Sabato aún vivía, hubo una gran insistencia para que aceptara que su nombre “bautizara” a la biblioteca.
Tras decenas de faxes y cartas, finalmente “un día llamó un secretario de Sabato y nos pidió por favor que dejemos de mandar cosas, porque lo convencimos”, recordaron. Hasta hubo cartas posteriores del escritor argentino a la institución.
Además de sus tareas propias como biblioteca, también se brindan clases de apoyo escolar y educación para adultos. En la actualidad, es uno de los pilares culturales de Villa Rosa.
En sus primeros pasos llegó a tener más de 30 personas para la asamblea fundacional, contando además con la colaboración desinteresada del docente Gastón Bivort, quien junto a otros vecinos fue a La Plata para hacer todo el papeleo necesario, algo que por ese entonces no era muy sencillo.
Elsa Robin, actual presidenta de la Biblioteca, dio un discurso en el que trató de contagiar su entusiasmo por estos 18 años cumplidos, pero a su vez su preocupación por la realidad de la sociedad. Así, se refirió a problemáticas como la violencia de género y las situaciones de desigualdad que a diario sufren gran cantidad de mujeres.
En las palabras de Elsa también se hizo un agradecimiento a Matilde Haiek (fallecida el año pasado) quien le “dio su lugar” a la biblioteca en una actitud solidaria.
Por su parte, Néstor Sito destacó que la biblioteca “es un espacio de reflexión, estas entidades hacen un aporte muy difícil de cuantificar, que no se ve a corto plazo”. Y agregó: “Un libro abre puertas”.
Como no podía ser de otra manera, tampoco faltaron la torta y las velitas, para una entidad que llegó a la mayoría de edad y va por más. 

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