Ambientalistas locales navegaron el río Luján

La asociación Patrimonio Natural recorrió las aguas para hacer un relevamiento de flora y fauna. Afirmaron que sigue habiendo peces muertos. Pero que “la naturaleza resiste”.

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Desde hace ya unos años, la Asociación Civil Patrimonio Natural navega las aguas del Luján “como una forma más de cuidar nuestro río y sus humedales”. Así, en el Día Mundial de los Humedales, que tuvo lugar el pasado 2 de febrero, salieron las embarcaciones para realizar un relevamiento de flora y fauna de un río que estaba muy bajo “a consecuencia de la gran sequía que viene sufriendo la región”. 
Bajo un sol que quemaba, los ambientalistas pudieron comprobar cómo la vegetación está “mermada por obra del hombre y el Estado”. En este sentido, explicaron: “A dos años y medio de la supuesta limpieza del río pudimos observar muchas ramas, algunas de gran porte, que obstruyen el flujo de agua generando diques y zonas donde se acumula gran cantidad de tierra, favoreciendo el enlentecimiento del curso de agua”. 
Sobre las costas, aseguraron, se cortaron árboles nativos y exóticos “con el dudoso fin de favorecer el escurrimiento del agua en las inundaciones”. En contrapartida, rebrotaron acacios negros, sauces criollos, moras y algunos ricinos pero “las costas han quedado inaccesibles por los rebrotes”. 
De todas maneras, dijeron, “se puede ver con alegría que los sauces están colonizando las cosas como un grito de defensa de su territorio”. 
Además, en el recorrido, pudieron ver más de treinta especies de aves que, a su entender, son una clara muestra de que “aún nuestro río y su humedal están vivos”. 

Contaminación
Cien metros aguas debajo de la desembocadura del vuelco del Parque Industrial y de la planta de tratamiento de efluentes cloacales de Pilar, el panorama comienza a cambiar de color. 
“Empiezan a aparecer gran cantidad de peces que saltan, nadan en círculos y chocan con las embarcaciones. Metros más adelante aparecen bagres sapo, amarillo, blanco, mojarritas y sábalos muertos. También se registran gran cantidad de flóculos y del desagüe industrial surge agua color rosada, más densa y con un olor similar al de las zapatillas nuevas”, reza el informe. 
Cien metros aguas arriba de este punto, el panorama vuelve a cambiar: el río vuelve a su color y aroma habituales.  “Tras la jornada de navegación podemos afirmar que la naturaleza resiste. ¿Seremos capaces nosotros, los seres humanos, de comprender su valor  entender que de ella dependemos?”, concluyó la crónica de los ambientalistas. 

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